{"id":1132,"date":"2019-06-30T20:59:58","date_gmt":"2019-06-30T23:59:58","guid":{"rendered":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/?p=1132"},"modified":"2023-07-05T18:10:32","modified_gmt":"2023-07-05T21:10:32","slug":"facebook-y-el-monopolio-la-informacion-como-controlar-la-opinion-desde-una-habitacion-oscura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/2019\/06\/30\/facebook-y-el-monopolio-la-informacion-como-controlar-la-opinion-desde-una-habitacion-oscura\/","title":{"rendered":"FACEBOOK Y EL MONOPOLIO LA INFORMACI\u00d3N: \u00bfC\u00d3MO CONTROLAR LA OPINI\u00d3N DESDE UNA HABITACI\u00d3N OSCURA?"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>Mi duda sobre si comenzar o no una discusi\u00f3n en las redes sociales es com\u00fan a mucha gente. Desde que consumimos cada vez m\u00e1s informaci\u00f3n a trav\u00e9s de ellas, nuestras opiniones pol\u00edticas tambi\u00e9n est\u00e1n all\u00ed.<\/p><\/blockquote>\n<p>Art\u00edculo original del blog de la autora de Los due\u00f1os de Internet Natalia Zuazo <a href=\"http:\/\/guerrasdeinternet.com\/facebook-y-el-monopolio-la-informacion-como-controlar-la-opinion-desde-una-habitacion-oscura\/\">http:\/\/guerrasdeinternet.com\/facebook-y-el-monopolio-la-informacion-como-controlar-la-opinion-desde-una-habitacion-oscura\/<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1133 size-full\" src=\"http:\/\/mauricioalvez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/zuazo-libros.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"249\" srcset=\"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/zuazo-libros.jpg 1140w, https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/zuazo-libros-300x66.jpg 300w, https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/zuazo-libros-768x168.jpg 768w, https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/zuazo-libros-1024x224.jpg 1024w, https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/zuazo-libros-50x11.jpg 50w, https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/zuazo-libros-110x24.jpg 110w, https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/zuazo-libros-420x92.jpg 420w, https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/zuazo-libros-770x168.jpg 770w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/p>\n<p>El 27 de julio de 2017 a las 20:53, mientras preparaba la cena y escuchaba las noticias con la televisi\u00f3n de fondo, entr\u00e9 a Facebook y le\u00ed:<\/p>\n<p><em>\u201cArgentina = Corrupist\u00e1n\u201d<\/em><\/p>\n<p>Reci\u00e9n hab\u00eda terminado una votaci\u00f3n en la C\u00e1mara de diputados que definir\u00eda la expulsi\u00f3n de un ex ministro sospechado de corrupci\u00f3n, ahora en un cargo de legislador nacional. La sesi\u00f3n hab\u00eda sido convocada por el oficialismo en el Gobierno durante el receso invernal del Congreso durante de una re\u00f1ida campa\u00f1a electoral de medio t\u00e9rmino. Pero hab\u00eda fracasado. El acusado, se\u00f1alado por inhabilidad moral para ejercer la pol\u00edtica, seguir\u00eda en su banca. Sus denunciantes no hab\u00edan reunido los dos tercios de los votos necesarios.<\/p>\n<p>Desde Europa, una antigua compa\u00f1era de trabajo argentina con quien ahora mantengo contacto de Facebook, estaba indignada. Siguiendo las noticias del sur del mundo desde su pueblo armonioso con su marido ingl\u00e9s, mi vieja amistad explicaba su furia en el muro a otra extranjera curiosa por su enojo:<\/p>\n<p><em>\u201cEs que en mi pa\u00eds hacer las cosas bien est\u00e1 subvalorado. Lo fundamental es hacerlas menos mal. Mediocrity suits us well (La mediocridad nos calza bien)\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En la cocina, me limpi\u00e9 el pulgar con el repasador y lo llev\u00e9 a la pantalla del celular. Lo mov\u00ed indecisa. Pod\u00eda hacer clic en el bot\u00f3n \u201cComentar\u201d y escribirle algo como \u201c\u00bfNo deber\u00eda ocuparse la Justicia de determinar si es culpable o no? \u00bfD\u00f3nde queda la separaci\u00f3n de poderes que a los republicanos les gusta tanto?\u201d. Mi acotaci\u00f3n ser\u00eda honesta: probablemente, ese ministro tuviera que dar algunas explicaciones en los tribunales, pero la puesta en escena de esa noche era una m\u00e1s de las teatralizaciones de la pol\u00edtica que escond\u00edan otros temas m\u00e1s urgentes. Esa era mi opini\u00f3n en mi cocina porte\u00f1a. La de ella, en su living franc\u00e9s, era otra.<\/p>\n<p>A esa lejan\u00eda pol\u00edtica tambi\u00e9n respond\u00eda mi ira, mi arrebato por comentar su comentario despectivo. Con mis modales de lado, mi sinceridad le quer\u00eda arruinar su muro con algo as\u00ed:\u00a0<em>\u201c\u00bfQu\u00e9 opin\u00e1s vos, desde tu platea lejana y c\u00f3moda, sobre nuestros espect\u00e1culos locales? \u00bfQui\u00e9n te asign\u00f3 el lugar del emperador para criticar nuestro coliseo aut\u00f3ctono?\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Dej\u00e9 que la irritaci\u00f3n se fuera y opt\u00e9 por entrar a los perfiles de cada persona que hab\u00eda anotado un \u201cMe gusta\u201d en su comentario de desprecio a nuestro pa\u00eds.<br \/>\n<span id=\"more-1731\"><\/span><\/p>\n<p>El primero era un indignado cr\u00f3nico de las corrupciones argentinas, que publicaba encuestas de procedencia dudosa mientras se mostraba feliz en casinos de Dubai. El segundo era un amante de la vida gauchesca y los caballos que publicaba memes de la ex presidenta argentina con siliconas\u00a0<em>extra large<\/em>\u00a0y la comparaba con Adolf Hitler. La tercera era jugadora compulsiva de Bubble Epic y compartidora serial de solicitadas de change.org: para remover las menciones al Che Guevara en Rosario, para desalojar las protestas sociales, para salvar los bosques. El siguiente era un fot\u00f3grafo iraqu\u00ed de zonas en conflicto que parec\u00eda vivir ahora en Londres. Una serbia, tambi\u00e9n amante de la fotograf\u00eda, sin ideolog\u00eda visible. Una alemana o austr\u00edaca sin permisos de privacidad para conocer m\u00e1s sobre ella. Y una amiga en com\u00fan, tambi\u00e9n argentina y propensa a la indignaci\u00f3n f\u00e1cil frente a la corrupci\u00f3n ajena, parte del rinc\u00f3n de las amistades residuales que conservamos en Facebook. \u00bfQu\u00e9 ten\u00eda que ver yo con todos ellos? \u00bfQu\u00e9 ten\u00edan que ver mis ideas con ellos?<\/p>\n<p>Antes de comentar, volv\u00ed a recorrer el muro: algunos paisajes lindos, m\u00e1s pedidos a change.org por motivos ecol\u00f3gicos y una nota del New York Times sobre las mujeres que reivindican su derecho a no ser madres. En los comentarios, la inglesa Amanda dec\u00eda:<\/p>\n<p><em>\u201cSobre todo, cuando viajo por el tercer mundo, las mujeres no tienen idea. Me preguntan c\u00f3mo he vivido tantos a\u00f1os sin un hombre. \u00a1Muy feliz!\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Tercer mundo. Colonialismo. Superioridad cultural. \u201cLo que faltaba\u201d, pens\u00e9. Cerr\u00e9 el Facebook y me serv\u00ed un poco vino. Mientras acomodaba los platos cont\u00e9 los a\u00f1os en que no ve\u00eda a esa \u00bfamiga? Deb\u00edan ser ocho. Nuestras vidas, incluso nuestras ideas, seguro hab\u00edan tomado caminos distintos. Me cuestion\u00e9 entonces por perder tiempo en responder a su comentario y por entender la sociolog\u00eda de los contactos que avalaban su postura con un\u00a0<em>like<\/em>, sin saber mucho de nuestro pa\u00eds. Lo mejor era eliminarla de Facebook y terminar con el problema. Pero no lo hice. En cambio, repas\u00e9 ideas viejas, tal vez aprendidas en la escuela o en la universidad, acerca de exponerse a pensamientos distintos al propio. Me hice preguntas bien intencionadas sobre la pluralidad y la tolerancia, de esas que tanto les gustan a los panelistas de televisi\u00f3n. Revis\u00e9 mis argumentos para convivir con la diferencia. Hasta que llegu\u00e9 a una pregunta extrema: \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si sacamos de nuestra vista todo lo que nos molesta, ahora que la tecnolog\u00eda nos da la opci\u00f3n de personalizar nuestros muros y pantallas y evitar lo que nos molesta?<\/p>\n<p>Por suerte, el mon\u00f3logo racional dur\u00f3 poco. En unos segundos hab\u00eda vuelto a mi normalidad. Nunca fui de las que creen en la f\u00e1bula del acuerdo democr\u00e1tico un\u00edvoco ni en la fe de \u201ctirar todos para el mismo lado\u201d. Tampoco, que en las redes sociales todo tenga que ser di\u00e1logo, paz y una humanidad sin grietas. Las luchas y los conflictos que llevan al cambio son mi fe pol\u00edtica.\u00a0 Sin embargo, frente al celular, mirando el comentar, el responder o el eliminar, me sucede lo mismo que a muchos. Me quedo unos segundos en silencio, pienso en los pro y los contra, en \u201cterminar con una amistad\u201d (por m\u00e1s virtual que sea), en conversar y llegar a un acuerdo. Pienso hasta en perder tiempo y preguntarle a la otra persona por qu\u00e9 escribe eso.<\/p>\n<p>Mi duda sobre si comenzar o no una discusi\u00f3n en las redes sociales es com\u00fan a mucha gente. Desde que consumimos cada vez m\u00e1s informaci\u00f3n a trav\u00e9s de ellas, nuestras opiniones pol\u00edticas tambi\u00e9n est\u00e1n all\u00ed.<\/p>\n<p>Durante un tiempo, las redes sociales se nos presentaron como un espacio de di\u00e1logo para conocer m\u00e1s opiniones y mejorar el mundo. La famosa idea de la\u00a0 \u201cdemocratizaci\u00f3n\u201d acompa\u00f1\u00f3 a internet y present\u00f3 a la Red como un nuevo territorio donde pod\u00eda reinar la paz. Pero el mito se derrumb\u00f3 a medida que las redes se transformaron en otro espacio de lucha. La visi\u00f3n liberal de los ciudadanos m\u00e1s conectados como una forma de evitar las guerras -herencia de la tradici\u00f3n kantiana y las instituciones como la ONU- abri\u00f3 paso a una concepci\u00f3n m\u00e1s realista, donde la humanidad -legado hobbesiano y luego marxista- se enfrenta en conflictos, que las redes hoy no hacen m\u00e1s que reflejar.<\/p>\n<p><em>\u201cLa guerra se hace viral: Las redes sociales est\u00e1n siendo usadas como armas a lo largo del mundo\u201d<\/em>, se aterraba en una tapa de 2016 The Atlantic, una de las publicaciones de an\u00e1lisis period\u00edstico m\u00e1s importantes del mundo. \u201cLa guerra, como lo dijo el famoso te\u00f3rico militar del siglo XIX, Carl von Clausewitz, es simplemente la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica por otros medios. Las redes sociales, al democratizar la difusi\u00f3n de la informaci\u00f3n y borrar los l\u00edmites del tiempo y la distancia, expandieron los medios, llevando el alcance de la guerra hacia lugares que no ve\u00edamos desde el advenimiento del tel\u00e9grafo\u201d, escrib\u00edan los autores del art\u00edculo ilustrado con un pajarito de Twitter tomado como reh\u00e9n con una granada atada a su cuerpo fr\u00e1gil.<\/p>\n<p>Fue especialmente en el mundo anglosaj\u00f3n donde la violencia de las redes cre\u00f3 un p\u00e1nico moral que se pregunt\u00f3 si la mezcla de la tecnolog\u00eda con la pol\u00edtica no ser\u00eda un trago demasiado peligroso para la paz. La alerta escal\u00f3 durante 2016 y 2017. Pero m\u00e1s all\u00e1 del s\u00edntoma, la preocupaci\u00f3n tambi\u00e9n nos permiti\u00f3 hacernos nuevas preguntas respecto de c\u00f3mo las redes sociales cambiaron la relaci\u00f3n entre los medios y la sociedad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Facebook, el guardi\u00e1n oscuro de la informaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La informaci\u00f3n est\u00e1 concentrada en grandes monopolios. La red social Facebook y el motor de b\u00fasqueda de Google hoy son los nuevos guardianes o\u00a0<em>gatekeepers<\/em>\u00a0de las noticias. El concepto de\u00a0<em>gatekeepers<\/em>, instituido por el psic\u00f3logo social Kurt Lewin en 1943, se usa desde entonces para entender que lo que publican los medios pasa por una serie de filtros de poder: directores, propietarios, editores, periodistas y anunciantes. Qu\u00e9 informaci\u00f3n se publica o cu\u00e1l no, en qu\u00e9 lugar, con qu\u00e9 despliegue e importancia, en qu\u00e9 secci\u00f3n, depende de esas relaciones de poder m\u00e1s que de una objetividad period\u00edstica.<\/p>\n<p>Ese poder de regular lo que vemos o no como noticias es una de las razones por las que Mark Zuckerberg es uno de los hombres m\u00e1s influyentes del mundo y su marca, Facebook, se volvi\u00f3 m\u00e1s valiosa que otras antes ic\u00f3nicas como General Electric, Marlboro o Coca-Cola. Con esta \u00faltima bebida, adem\u00e1s, la red social tiene una hermandad en el secreto. En 1886, el farmac\u00e9utico de Knoxville John Pemberton patent\u00f3 la f\u00f3rmula secreta de la Coca-Cola y construy\u00f3 su imperio en base a una serie de ingredientes que s\u00f3lo \u00e9l conoc\u00eda. En 2003, el neoyorkino Mark Elliot Zuckeberg cre\u00f3 una empresa a partir de un sitio de fotos de estudiantes y un algoritmo que permanece oculto pero que se volvi\u00f3 esencial para la vida de sus dos mil millones de usuarios en el mundo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de Computaci\u00f3n, Zuckerberg estudi\u00f3 Psicolog\u00eda. La clave de la adicci\u00f3n que ejerce Facebook sobre nuestra atenci\u00f3n est\u00e1 en el coraz\u00f3n de su interfaz y su c\u00f3digo. \u201cEst\u00e1 dise\u00f1ado para explotar las vulnerabilidades de la psicolog\u00eda humana\u201d, dijo Sean Parker, el primer presidente de la empresa. \u201cLas redes sociales se dise\u00f1an pensando \u00bf<em>C\u00f3mo consumir la mayor cantidad de tiempo y atenci\u00f3n posible de los usuarios<\/em>? Eso se hace d\u00e1ndote un poquito de dopamina cada tanto, cuando alguien pone me gusta o comenta una foto o un posteo. Eso te lleva a querer sumar a vos tu propio contenido, para conseguir un\u00a0<em>feedback\u00a0<\/em>de validaci\u00f3n social\u201d, explic\u00f3 Parker. Desde esos inicios hasta hoy, ese poder se amplific\u00f3 tanto que hoy ya se habla de las redes sociales como de una nueva epidemia de tabaquismo, que por ahora avanza sin gran preocupaci\u00f3n pero quiz\u00e1 sea un futuro problema de salud p\u00fablica. Los efectos negativos en nuestra salud mental y f\u00edsica ya est\u00e1n comprobados en estudios cient\u00edficos a gran escala de universidades de todo el mundo, y tambi\u00e9n\u00a0 por el propio departamento de Ciencia de Datos de Facebook en sus experimentos de manipulaci\u00f3n de nuestras emociones.<\/p>\n<p>El siguiente riesgo de la gran red social -y tal vez el que logre desacralizar su lugar positivo en nuestras vidas- es su impacto en la sociedad y la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Facebook hoy es el sitio al que 2200 millones de personas -un tercio del mundo- entramos todos los d\u00edas para informarnos, ver qu\u00e9 est\u00e1n haciendo los dem\u00e1s, encontrar pareja, quejarnos del clima, de los precios, de los pol\u00edticos o publicar una foto de sus hijos o su gato. Tambi\u00e9n llegamos a nuestros muros para encontrar informaci\u00f3n, que ya no buscamos \u00fanicamente en la televisi\u00f3n o tipeando el nombre de un sitio de noticias, sino tomando el atajo de un lugar donde est\u00e1 todo y todos. Conscientes de este poder, los pol\u00edticos y sus asesores de campa\u00f1a tambi\u00e9n alimentan a la gran red social con sus mensajes.<\/p>\n<p>Facebook es el tercer sitio y la primera red social m\u00e1s visitada del planeta. En Argentina, es el sitio n\u00famero 1 en visitas, algo que se repite en Per\u00fa, Ecuador, Paraguay, Colombia, M\u00e9xico, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Panam\u00e1, Rep\u00fablica Dominicana, Jamaica, Honduras, Trinidad y Tobago, Marruecos, Egipto, Senegal, Libia, T\u00fanez, Ghana, Costa de Marfil, Burkina Faso, Argelia, Sud\u00e1n, Yemen, Qatar, Arabia Saudita, Jordania, L\u00edbano, Kuwait, Irak, Serbia, Albania, Bosnia-Herzegovina, Pakist\u00e1n, Afganist\u00e1n, Azerbaiy\u00e1n, Georgia, Nepal, Bangladesh, Sri Lanka, Filipinas, Mongolia, Noruega e Islandia. En el resto del mapa domina Google, excepto en China donde lo hace Badiu, en Rusia donde lo hace Yandex, y en Jap\u00f3n y Taiw\u00e1n donde reina Yahoo!<\/p>\n<p>Si le sumamos sus otras propiedades, WhatsApp (1.300 millones de usuarios) e Instagram (700 millones), sus interacciones llegan a las de 4.000 millones de personas y sus ganancias se incrementan. Sus usuarios pasan cada vez m\u00e1s tiempo en esas plataformas, por lo tanto, ven m\u00e1s avisos publicitarios, que equivalen al 63 por ciento de los ingresos de la compa\u00f1\u00eda.\u00a0 La gente se siente tan c\u00f3moda dentro de la plataforma que la interacci\u00f3n aumenta cuantas m\u00e1s personas se unen a ella, al contrario de lo que le sucede a otras compa\u00f1\u00edas con sus productos, en los que el inter\u00e9s decae luego de la novedad inicial. En 2012, cuando Facebook lleg\u00f3 a mil millones de usuarios, el 55 por ciento de ellos lo utilizaban todos los d\u00edas. En 2017, con dos mil millones, el uso diario trep\u00f3 al 66 por ciento. Y su n\u00famero de consumidores sigue creciendo un 18 por ciento al a\u00f1o.<\/p>\n<p>En junio de 2017, cuando pas\u00f3 la meta de m\u00e1s de dos mil millones de personas conectadas a su\u00a0<em>matrix<\/em>\u00a0de la atenci\u00f3n permanente, Zuckerberg hizo un anuncio: la misi\u00f3n de su empresa dejar\u00eda de ser \u201c<em>hacer al mundo m\u00e1s abierto y conectado\u201d<\/em>\u00a0y pasar\u00eda a ser\u00a0<em>\u00abdar a la gente el poder de construir comunidad y acercar al mundo\u00bb<\/em>. El cambio no fue casual. Con tanto poder, el due\u00f1o de la red social tambi\u00e9n comenz\u00f3 a sentir sobre sus hombros una gran responsabilidad. \u00c9l mismo empezaba a entender que tanto poder junto tambi\u00e9n significaba una posibilidad de hacer el mal. Y \u00e9l quer\u00eda quedar del lado del bien.<\/p>\n<p>Pero ya era tarde. Con el crecimiento de su corporaci\u00f3n, llegaron las cr\u00edticas a su rol en la sociedad y como causante de algunos problemas de la pol\u00edtica y democracia. La capacidad de su compa\u00f1\u00eda para segmentar los p\u00fablicos a partir de preferencias detalladas, que pod\u00edan llegar a incluir odio racial, sexual y religioso, y manipulaci\u00f3n de las personas para hacerlas creer en noticias falsas o votar a candidatos en base a mentiras lo ubic\u00f3 en el banquillo de los acusados.<\/p>\n<p>La herramienta de publicidad m\u00e1s poderosa de la historia tambi\u00e9n pod\u00eda ser usada para conducir a la sociedad por caminos oscuros. Tambi\u00e9n, y especialmente, porque su empresa se negaba a dar a conocer la f\u00f3rmula secreta con la que ordena la informaci\u00f3n y nos muestra noticias y publicidades. Ante cada acusaci\u00f3n, Mark Zuckerberg y sus equipos de relaciones p\u00fablicas se defend\u00edan y daban un paso adelante para corregir el da\u00f1o. Pero a la siguiente evidencia de manipulaci\u00f3n se descubr\u00edan nuevas formas en las que la empresa modificaba el algoritmo para maniobrar con los sentimientos de las personas.<\/p>\n<p>Luego del triunfo de Donald Trump en las elecciones de 2016 en Estados Unidos, Facebook recibi\u00f3 la acusaci\u00f3n m\u00e1s grave. O al menos la que recorri\u00f3 el mundo m\u00e1s r\u00e1pidamente. La red social fue se\u00f1alada por haber contribuido a multiplicar las noticias falsas y, con ello, a aumentar la polarizaci\u00f3n de una sociedad ya dividida, especialmente por conflictos raciales. M\u00e1s que unir a la sociedad, su dise\u00f1o algor\u00edtmico nos hac\u00eda convivir con otros en burbujas cerradas y desde all\u00ed lanzar catapultas llenas de odio a los que no pensaran como nosotros.<\/p>\n<p>La acusaci\u00f3n uni\u00f3 a grupos muy distintos en un mismo frente. Los pol\u00edticos, los periodistas, los medios y los mismos usuarios comenzaron a entender que, aun cuando les pod\u00eda servir para sus fines particulares, el espacio de las redes ten\u00eda un lado oscuro plagado de mentiras y noticias falsas.\u00a0<em>El auge de las noticias falsas<\/em>\u00a0o la\u00a0<em>posverdad<\/em>\u00a0como palabra fetiche de la \u00e9poca se convirtieron en la explicaci\u00f3n de todos los males, incluso de los problemas de la misma democracia. Los errores de la Matrix (el triunfo de un xen\u00f3fobo como Trump o la inesperada victoria del separatismo ingl\u00e9s con el Brexit de la Uni\u00f3n Europea) parec\u00edan tener un culpable en internet, en especial en las redes sociales que profundizaban nuestros odios. Las propuestas para solucionar el problema llegaron, tambi\u00e9n, en cantidad y con urgencia: sumar editores humanos a los algoritmos, revisar la responsabilidad de la prensa y todo tipo de creadores de noticias difundiendo informaciones con distintos grados de falsedad, crear nuevas herramientas dentro de la misma plataforma para denunciar contenidos ap\u00f3crifos, generar organizaciones ad-hoc para monitorear el comportamiento de la red social.<\/p>\n<p>Sin embargo, pocos hablaron del verdadero problema que tiene Facebook: su falta de transparencia. Con noticias verdaderas o falsas provenientes de otros medios o fuentes externas a su plataforma, la empresa de Mark Zuckerberg todav\u00eda no explica c\u00f3mo funciona su algoritmo, es decir, el mecanismo con el que decide qu\u00e9 vemos y qu\u00e9 no. Tampoco, por qu\u00e9, con una frecuencia cada vez mayor, algunos contenidos desaparecen de los muros de sus usuarios sin infringir las normas (por ejemplo, sin publicar im\u00e1genes de violencia), dando sospecha a acciones de censura por motivos pol\u00edticos o ideol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Con estas dudas sobre s\u00ed y mientras el mundo debat\u00eda si Facebook se hab\u00eda vuelto peligrosamente grande en su poder de manipular nuestras ideas, durante 2017 Mark Zuckerberg se dedic\u00f3 a recorrer cada uno de los 50 estados de su pa\u00eds. Como un candidato a presidente en campa\u00f1a, visit\u00f3 a una familia de granjeros en Blanchardville, Wisconsin, una comunidad de una iglesia metodista que hab\u00eda sufrido una masacre racial en Charleston, Carolina del Sur; particip\u00f3 de una reuni\u00f3n con adictos a la hero\u00edna en recuperaci\u00f3n en Dayton, Ohio, y as\u00ed continu\u00f3 con cada lugar del Estados Unidos profundo, en especial llegando a iglesias y centros comunitarios donde, seg\u00fan sus palabras, quer\u00eda ver c\u00f3mo \u201cvive, trabaja y piensa la gente sobre su futuro\u201d. En medio de su d\u00eda de trabajo en el cuartel general de Facebook en Menlo Park California, se sub\u00eda a su avi\u00f3n privado con un peque\u00f1o grupo de colaboradores de su empresa y su ONG Chan Zuckerberg Initiative, para \u201creconectarse con las cosas que se le hab\u00edan pasado de largo\u201d en los diez a\u00f1os que dedic\u00f3 a construir su imperio, y con esos viajes sumar algunas fotos humanas en su cuenta de Instagram @zuck, tras las crecientes acusaciones a la responsabilidad pol\u00edtica de su compa\u00f1\u00eda. Adem\u00e1s, continu\u00f3 con los actos de filantrop\u00eda en educaci\u00f3n, ciencias y salud en los pa\u00edses m\u00e1s pobres del planeta y tuvo a su segunda hija, August, a quien bautiz\u00f3 con nombre femenino del primer y m\u00e1s longevo emperador romano (y como \u00e9l, especialista en disfrazar un r\u00e9gimen conservador con lenguaje republicano).<\/p>\n<p>Con ese ruidoso plan de marketing desplegado para el gran p\u00fablico, Zuckerberg mantuvo el silencio sobre c\u00f3mo su empresa maneja ese lugar en el que cada usuario vive 50 minutos de su d\u00eda.<\/p>\n<p>Mientras Zuckerberg decide si hace menos oscura su compa\u00f1\u00eda, hay cuatro aspectos fundamentales que nos permiten comprender c\u00f3mo Facebook nos est\u00e1 afectando pol\u00edticamente.<\/p>\n<p>El primero es\u00a0<em>tecnol\u00f3gico-econ\u00f3mico\u00a0<\/em>y nos ayuda a entender c\u00f3mo, al tiempo que el algoritmo de Facebook personaliza lo que vemos y nos ayuda a elegir la informaci\u00f3n m\u00e1s relevante para nosotros, tambi\u00e9n nos encierra en burbujas con consecuencias sociales, pol\u00edticas y culturales.<\/p>\n<p>El segundo son los\u00a0<em>efectos pol\u00edticos<\/em>, que nos permiten comprender c\u00f3mo las redes sociales profundizaron nuestros prejuicios y c\u00f3mo las plataformas tecnol\u00f3gicas nos est\u00e1n obligando a vivir en mundos cada vez m\u00e1s parecidos, limitando nuestra posibilidad de acceder a novedades o a opiniones distintas a las nuestras.<\/p>\n<p>El tercero es el\u00a0<em>rol de las redes sociales como intermediarias de la informaci\u00f3n<\/em>\u00a0y c\u00f3mo su gran poder concentrado est\u00e1 comenzando a afectar a la democracia, pero tambi\u00e9n generando nuevas formas activismo en los medios sociales.<\/p>\n<p>El cuarto es la\u00a0<em>falta de transparencia de Facebook<\/em>\u00a0respecto de c\u00f3mo usa su algoritmo para manipular nuestra vida, que convive con nuestra voluntad o falta de precauci\u00f3n para entregarle informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Un problema viejo, un monopolio nuevo<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas veces se mencionaron las palabras noticias falsas o\u00a0<em>posverdad<\/em>\u00a0entre 2016 y 2017? Arriesguen cualquier n\u00famero que termine en \u201cmiles de millones\u201d y acertar\u00e1n. Las\u00a0<em>fake news<\/em>fueron la explicaci\u00f3n que todos (oficialismos y oposiciones, izquierdas y derechas, democr\u00e1ticos y autoritarios) encontraron para justificar los males del mundo, sus desgracias propias o los pecados ajenos. La conclusi\u00f3n de partidos gobernantes, oposiciones, expertos y analistas fue un\u00edvoca: \u201cInternet y las redes sociales est\u00e1n destruyendo a la democracia\u201d. Dentro de ellos, un culpable fue se\u00f1alado por todos: \u201cFacebook es el culpable de este mal\u201d.<\/p>\n<p>Si esos grupos tan distintos coincidieron en un mismo diagn\u00f3stico, \u00bfesa explicaci\u00f3n no ser\u00e1 tambi\u00e9n falsa, o al menos discutible? El tecn\u00f3logo bielorruso Evgeny Morozov dice que hay que tener cuidado con explicar todo con la l\u00f3gica de las noticias falsas, que ya exist\u00edan antes de las redes sociales. En cambio, se\u00f1ala, hay que prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a la \u00e9poca de gran concentraci\u00f3n tecnol\u00f3gica y econ\u00f3mica y c\u00f3mo ella afecta lo que consumimos. \u201cLa narrativa de las noticias falsas es falsa en s\u00ed misma. Es una explicaci\u00f3n fr\u00edvola de un problema m\u00e1s complejo, que nadie quiere ver. El problema no son las noticias falsas, sino un capitalismo digital que hace rentable producir historias falsas que dejan muchas ganancias econ\u00f3micas\u201d. Su explicaci\u00f3n no es m\u00e1s que el viejo conflicto: si alguien concentra mucho poder, su capacidad de manipulaci\u00f3n ser\u00e1 peligrosa.<\/p>\n<p>De La Il\u00edada y La Odisea en adelante, pasando por los relatos del historiador bizantino Procopio sobre los emperadores romanos, los pasquines europeos de la Edad Media hasta la Revoluci\u00f3n Francesa y el posterior crecimiento de los peri\u00f3dicos modernos, nuestros relatos escritos de la historia siempre implicaron versiones, muchas veces contradictorias de un autor a otro, o incluso escritas por personas cuya identidad es difusa, como la de Homero. De la Antig\u00fcedad a nuestros d\u00edas, los pueblos escriben sus historias porque necesitan fijar una identidad. Esos relatos, adem\u00e1s de distintos entre s\u00ed, suponen traducciones y estructuras culturales tan diversas que incluso pueden desencadenar guerras. Como se\u00f1ala el historiador cultural Robert Darton, antes de las org\u00edas sexuales de Hillary Clinton existieron todo tipo de difamaciones sobre la muerte de Mar\u00eda Antonieta en la Francia de 1793, pero antes, en 1782, hasta los pastores ingleses publicaban historias desde sus iglesias y se peleaban de congregaci\u00f3n en congregaci\u00f3n. Las noticias falsas, entonces, pueden ser cualquier cosa menos nuevas. Su nacimiento, claro est\u00e1, no sucedi\u00f3 con las redes sociales.<\/p>\n<p>Otro problema viejo es c\u00f3mo la informaci\u00f3n conforma nuestras opiniones pol\u00edticas. Desde que existe el Estado moderno tenemos que discutir las cuestiones p\u00fablicas y los funcionarios y grupos de poder influir en la opini\u00f3n de los ciudadanos. La informaci\u00f3n antes circulaba en grupos reducidos de hombres de negocios, cient\u00edficos o eruditos. Desde los pasquines a los diarios modernos, la prensa y las noticias crecieron en su importancia para definir los temas de importancia alrededor del mundo, tambi\u00e9n a medida que crec\u00edan los grupos sociales integrados a la sociedad y los niveles educativos. Hacia 1930 comenzaron los primeros debates sobre el papel de la prensa (hoy dir\u00edamos sobre\u00a0<em>el rol de los medios<\/em>) y la opini\u00f3n p\u00fablica se constituy\u00f3 como una disciplina de estudio. Desde entonces, con la famosa controversia entre el intelectual y periodista Walter Lippmann y el fil\u00f3sofo y psic\u00f3logo John Dewey, la discusi\u00f3n es m\u00e1s o menos la misma: \u00bfLos ciudadanos tomamos decisiones racionales en base a informaci\u00f3n o -en cambio- somos sujetos cuyas opiniones pueden ser f\u00e1cilmente manipulables?<\/p>\n<p>Lippman dec\u00eda: el gran p\u00fablico es extremadamente maleable y act\u00faa guiado por informaci\u00f3n falsa, por lo que las decisiones pol\u00edticas deb\u00edan ser tomadas por un grupo de personas lo suficientemente educado. Dewey sosten\u00eda que aceptar la tesis de Lippman significaba renunciar a la democracia y encerrarnos en una sociedad donde una \u00e9lite m\u00e1s informada tomara las decisiones p\u00fablicas. El debate vivi\u00f3 algunos a\u00f1os de calma cuando, desde la segunda mitad de siglo XX, la \u201cobjetividad de informaci\u00f3n\u201d se adopt\u00f3 como est\u00e1ndar \u00e9tico en las redacciones. El modelo de la informaci\u00f3n neutral funcionar\u00eda como una barrera para dejar de lado los sesgos y opiniones personales.<\/p>\n<p>Cuando, hacia principios del siglo XXI, internet comenz\u00f3 a expandirse como un medio de informaci\u00f3n, su nacimiento augur\u00f3 una nueva esperanza de desintermediaci\u00f3n: que cualquier persona con un m\u00f3dem pudiera convertirse en productora de informaci\u00f3n adem\u00e1s de consumidora. Ese relato del\u00a0<em>prosumidor<\/em>\u00a0de la internet 2.0 de principios de los a\u00f1os 2000 promet\u00eda expandir la frontera de la informaci\u00f3n. Sin embargo, as\u00ed como alguna vez los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales se concentraron en grandes conglomerados de noticias, hoy internet tambi\u00e9n est\u00e1 concentrada. Los Cinco Grandes, entre ellos Facebook como el due\u00f1o de la red social m\u00e1s popular del universo, son los nuevos guardianes de la informaci\u00f3n. En 1941 Orson Welles retrat\u00f3 en\u00a0<em>El Ciudadano<\/em>\u00a0el poder desmedido del empresario de los medios William Randolph Hearst, due\u00f1o de 28 peri\u00f3dicos de circulaci\u00f3n nacional en Estados Unidos, editoriales, radios y revistas, operador pol\u00edtico y promotor de la prensa amarilla. En 2017, Mark Zuckerberg consolida un poder a\u00fan mayor y convirti\u00f3 a su imperio en el nuevo\u00a0<em>gatekeeper<\/em>\u00a0todopoderoso de las noticias.<\/p>\n<p>En 2011, cuando Facebook se perfilaba como uno de los grandes ganadores de internet, el activista y escritor Eli Pariser comenz\u00f3 a advertir sobre los efectos negativos de poder. En su libro\u00a0<em>El filtro burbuja<\/em>, Pariser sostiene que la prensa siempre enfrent\u00f3 cr\u00edticas por su falta de \u00e9tica o sus da\u00f1os a la\u00a0 democracia. Pero las redes, que en alg\u00fan momento fueron pensadas como una forma de expandir la influencia del p\u00fablico, se volvieron tan omnipotentes que, lejos de distribuir el poder en manos de los ciudadanos, se transformaron en los nuevos guardianes de la informaci\u00f3n. Con gran poder predictivo, Pariser nos alertaba sobre un nuevo peligro: si entre el siglo XX y el XXI hab\u00edamos logrado entender que los grandes medios como la televisi\u00f3n y los diarios no pueden ser objetivos, en nuestra era de redes sociales ellas tampoco pueden dar cuenta de los prejuicios de sus algoritmos.<\/p>\n<p>La tesis de Pariser es que las redes nos imponen nuevas c\u00e1maras de ecos o\u00a0<em>burbujas de filtros<\/em>donde las decisiones ya no s\u00f3lo las toman personas, sino m\u00e1quinas. Las burbujas creadas por redes sociales son programadas con inteligencia artificial, a la cual \u2013como explic\u00e1bamos en el cap\u00edtulo anterior de este libro- todav\u00eda no le estamos demandando la misma \u00e9tica que a los medios. \u201cLa pantalla de tu computadora es cada vez m\u00e1s una especie de espejo unidireccional que refleja tus propios intereses, mientras los analistas de los algoritmos observan todo lo que cliqueas\u201d, dice Pariser.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica que promueve las burbujas en las redes es a la vez tecnol\u00f3gica y econ\u00f3mica y responde a una palabra clave:\u00a0<em>personalizaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Alguna vez, internet fue an\u00f3nima. Pero hoy responde a la l\u00f3gica contraria: el negocio de los gigantes como Google, Facebook, Apple y Microsoft es saber todo sobre nuestros gustos para darnos lo que queremos hoy y predecir lo que vamos a querer ma\u00f1ana. Esto tambi\u00e9n se aplica a las noticias, donde el negocio de Facebook es observar lo que nos gusta y les gusta a nuestros amigos. Con esos datos y preferencias, aplica la l\u00f3gica predictiva del\u00a0<em>machine learning<\/em>\u00a0y nos va encasillando. Su l\u00f3gica, al filtrar todo por nosotros, nos coloca en burbujas.<\/p>\n<p>Dicho esto, vale preguntarnos:\u00a0<em>\u00bfNo estuvimos siempre un poco en nuestra propia burbuja?<\/em>\u00a0Pariser admite que s\u00ed, que siempre hemos consumido los medios que m\u00e1s se parec\u00edan a nuestros intereses y que ignoramos lo que nos molesta, aun cuando pueda ser informaci\u00f3n importante. Sin embargo, advierte que las burbujas de filtros introducen din\u00e1micas a las que no nos hab\u00edamos enfrentado antes y con eso nos imponen cuatro consecuencias. La primera es\u00a0<em>la soledad<\/em>: somos las \u00fanicas personas dentro de nuestras burbujas, al contrario de lo que suced\u00eda cuando mir\u00e1bamos un canal de cable que aunque estuviera dedicado a un contenido espec\u00edfico (pel\u00edculas cl\u00e1sicas, golf o anim\u00e9) estaba disponible para muchas personas a la vez. La segunda es la\u00a0<em>falta de decisi\u00f3n<\/em>: cuando eleg\u00edamos un diario o un canal de televisi\u00f3n ejerc\u00edamos una acci\u00f3n voluntaria -si quer\u00edamos ver noticias de derecha opt\u00e1bamos por Fox News-, pero las burbujas son, en cierto punto, involuntarias. La tercera consecuencia es\u00a0<em>la opacidad<\/em>: los algoritmos Google y Facebook eligen por nosotros los criterios por los que filtran la informaci\u00f3n y no nos dicen c\u00f3mo funcionan exactamente. Y por la l\u00f3gica del aprendizaje autom\u00e1tico toman en cuenta nuestras elecciones previas, es decir, eligen un sesgo por sobre otro, aun cuando ese sesgo pueda implicar discriminaci\u00f3n o censura. El cuarto efecto es\u00a0<em>limitar nuestra visi\u00f3n del mundo<\/em>: al elegir \u201clo que queremos\u201d por nosotros, las burbujas reducen nuestros horizontes y nos impiden enterarnos de noticias a las que no le hubi\u00e9ramos prestado atenci\u00f3n o sorprendernos con cosas que no estaban bajo nuestra preferencia habitual.<\/p>\n<p>Para Facebook, este funcionamiento implica ganancias enormes. Al darnos lo que queremos, todo el tiempo, basado en lo que ya nos gustaba, se asegura de que nos quedemos siempre dentro de sus muros. En un mundo abarrotado de informaci\u00f3n darnos informaci\u00f3n que nos interese nos ahorra vivir en un estado de elecci\u00f3n constante. Quedarnos all\u00ed dentro de su plataforma es m\u00e1s c\u00f3modo; nuestra elecci\u00f3n de pasar mucho tiempo mirando la pantalla es l\u00f3gica. Sin embargo, nuestra relaci\u00f3n con las empresas se basa en un trato: a cambio del servicio de filtrado, proporcionamos a las grandes empresas una enorme cantidad de informaci\u00f3n, con la consecuencia de someternos a un determinismo informativo donde lo que cliqueamos en el pasado determine lo que vamos a ver despu\u00e9s, una especie de historial web que estamos condenados a repetir.<\/p>\n<p>Para Facebook y los defensores de la personalizaci\u00f3n esto no es un problema. Al contrario, sostienen que ese mundo hecho a medida se ajusta a nosotros a la perfecci\u00f3n y es un lugar donde nunca nos aburriremos con cosas que no queremos ver. Pero, previene Pariser, esto nos pueden llevar a la adicci\u00f3n, tal como explica la investigadora cultural Danah Boyd: \u201cNuestro cuerpo est\u00e1 programado para consumir grasas y az\u00facares porque son raros en la naturaleza. Del mismo modo, estamos biol\u00f3gicamente programados para prestar atenci\u00f3n a las cosas que nos estimulan: contenidos que son groseros, violentos o sexuales, chismes humillantes u ofensivos. Si no tenemos cuidado, vamos a desarrollar el equivalente psicol\u00f3gico a la obesidad. Nos encontramos consumiendo el contenido que menos nos beneficie, a nosotros o a la sociedad en general\u201d. En \u00faltima instancia, se\u00f1ala, corre peligro la serendipia: \u201cUn mundo construido sobre la base de lo que nos resulta familiar es un mundo en el que no hay nada que aprender\u201d.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos pol\u00edticos, la f\u00f3rmula de Facebook y otros filtros informativos concentrados como Google News es aplicar la l\u00f3gica de mercado a la elecci\u00f3n de la informaci\u00f3n que consumimos. Pero esto puede ser peligroso. Como ciudadanos, muchas veces queremos evitar ciertas noticias desagradables, pero tal vez (y seguramente) sea bueno que las tengamos presentes. Quiz\u00e1 no sea c\u00f3modo ver c\u00f3mo un piloto de avi\u00f3n que pas\u00f3 cinco a\u00f1os fumigando un campo con glifosato hoy tiene su cuerpo deformado por las consecuencias cancer\u00edgenas de exponerse a agro t\u00f3xicos. Pero si no conocemos esas im\u00e1genes brutales tal vez nunca sepamos que Monsanto y otras empresas de la industria qu\u00edmica nos est\u00e1n exponiendo a un genocidio silencioso a trav\u00e9s de los alimentos que comemos. En otros casos, las noticias pueden no ser tr\u00e1gicas, sino simplemente informaciones diversas sobre el mundo, pero para Facebook pueden tratarse de contenidos inc\u00f3modos y entonces decide esconderlas, como sucede por ejemplo cuando la empresa censura pezones femeninos (no lo hace con los masculinos) o cuerpos que escapan al est\u00e1ndar de belleza occidental blanca, heterosexual y delgada (las mujeres gordas, morochas, lesbianas o ind\u00edgenas tambi\u00e9n reciben discriminaci\u00f3n en su plataforma).<\/p>\n<p>\u00bfEs dif\u00edcil salir de esta adicci\u00f3n a consumir todo el tiempo cosas que no nos molesten? S\u00ed, incluso desde la cantidad de pasos que Facebook nos impone si queremos dar de baja nuestro perfil. Eso le sucedi\u00f3 a la periodista de The Guardian Arwa Mahdawi cuando, despu\u00e9s de una visita para hablar de la metodolog\u00eda de publicidad en las oficinas de Facebook en Palo Alto se asust\u00f3 de la cantidad de la informaci\u00f3n que la empresa hab\u00eda recabado sobre su vida y decidi\u00f3 cerrar su cuenta. Tras repetir varios clics hasta llegar al bot\u00f3n de desactivaci\u00f3n, primero le preguntaron si quer\u00eda especificar un \u201ccontacto de legado\u201d, es decir, alguien que pudiera manejar su cuenta en caso de que ella muriera. \u201cEn otras palabras, Facebook te hace m\u00e1s f\u00e1cil que tu cuenta sobreviva si te mor\u00eds que si te quer\u00e9s tomar un recreo de la red social\u201d. Luego de volver a hacer clic en desactivar e introducir nuevamente su clave, comenzaron a aparecer sus amigos m\u00e1s cercanos en la pantalla y la opci\u00f3n de dejarles un mensaje de despedida o para avisarles la raz\u00f3n por la que dejaba la red social. Incluso, le suger\u00eda frases ya escritas como \u201cEstoy dedicando mucho tiempo en Facebook\u201d, la opci\u00f3n de permanecer en la red pero recibiendo menos mensajes de la empresa y reci\u00e9n una nueva ventana para desactivar del todo su perfil. \u201cFueron diez clics. O para ponerlo en perspectiva: Puedo comprar dos cucarachas adultas de Madagascar en Amazon con un solo clic. Obviamente no lo har\u00eda, pero s\u00e9 que algunas personas las compraron porque lo aprend\u00ed en un art\u00edculo de Facebook\u201d, brome\u00f3 Mahdawi tras relatar el tiempo que hab\u00eda perdido consumiendo informaci\u00f3n irrelevante y su posterior periplo para salir de la red social, tras lo cual elimin\u00f3 tambi\u00e9n la aplicaci\u00f3n en su celular y admiti\u00f3 que su vida no se volvi\u00f3 autom\u00e1ticamente m\u00e1s productiva. Lo que s\u00ed cambi\u00f3 para ella es que est\u00e1 m\u00e1s aliviada, menos pendiente de acercarse todo el tiempo a una computadora o a un tel\u00e9fono para ver si alguien respondi\u00f3 o public\u00f3 un mensaje, y m\u00e1s atenta a otros est\u00edmulos a su alrededor. Pero el relato de Mahdawi podr\u00eda ser el de cualquiera de nosotros (el m\u00edo, por ejemplo) cuando dejamos las redes sociales al menos en su versi\u00f3n m\u00f3vil. La adicci\u00f3n se reduce inmediatamente y las ganas de hacer o conocer otras cosas que no impliquen una pantalla se reactivan tras superar los primeros d\u00edas de abstinencia.<\/p>\n<p>En este dilema sobre vivir en el mundo real versus habitar un mundo amigable construido algor\u00edtmicamente, a Facebook no le conviene cambiar las cosas tal como est\u00e1n dadas. Como empresa, elige por nosotros lo que leemos, vende publicidad y gana dinero con esto. Pero, en \u00faltima instancia, si una compa\u00f1\u00eda resuelve nuestra dieta informativa, \u00bfc\u00f3mo nos enterar\u00edamos de lo que queda fuera de su decisi\u00f3n? O, al contrario, \u00bfcon tanto poder, c\u00f3mo podr\u00eda no estar tentada de ejercer la censura sobre esa informaci\u00f3n que maneja de forma masiva?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las burbujas pol\u00edticas y los algoritmos<\/strong><\/p>\n<p>El polit\u00f3logo Ernesto Calvo est\u00e1 de visita en Buenos Aires. Vive en Estados Unidos, donde trabaja como profesor en el Departamento de Gobierno y Pol\u00edtica de la Universidad de Maryland y dirige el Observatorio de Redes Sociales. En los \u00faltimos a\u00f1os, se especializ\u00f3 en analizar los efectos de las redes sociales sobre la opini\u00f3n pol\u00edtica. Con su equipo de trabajo habitual, una notebook Dell con 16 gigas de RAM, disco s\u00f3lido de un tera y conexi\u00f3n al web server de Amazon para procesar r\u00e1pido los datos de las redes, sus estudios se nutren fundamentalmente de Twitter, una plataforma que le permite seguir y analizar en tiempo real el famoso\u00a0<em>se dice en las redes<\/em>. Para conversar acerca de c\u00f3mo funcionan las burbujas de filtros en Argentina y el mundo, me encontr\u00e9 con \u00e9l durante las semanas del verano boreal en que descansa de sus cursos de pol\u00edtica comparada, estad\u00edstica y procesamiento de datos, reparte sus vacaciones porte\u00f1as con algunas reuniones en el Congreso argentino y dicta un curso intensivo sobre procesamiento estad\u00edstico en la facultad de Ciencias Exactas.<\/p>\n<p>Calvo empez\u00f3 antes que otros cient\u00edficos sociales a estudiar cuantitativamente las redes sociales para entender sus efectos pol\u00edticos. Formado en la Universidad de Buenos Aires, en las teor\u00edas sobre los acuerdos pol\u00edticos en \u00e9pocas donde no exist\u00eda internet, Calvo tiene la virtud de los buenos polit\u00f3logos: compara todo el tiempo y contextualiza, para salir r\u00e1pido de los sentidos comunes. \u201cEn los autores que estudiamos en el siglo XX, como Habermas<a href=\"http:\/\/guerrasdeinternet.com\/facebook-y-el-monopolio-la-informacion-como-controlar-la-opinion-desde-una-habitacion-oscura\/#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, no exist\u00eda la situaci\u00f3n de dialogar con miles de personas simult\u00e1neamente en formas distintas. Con las redes descubrimos que tenemos una infinidad de interacciones con una gran cantidad de individuos que persiguen distintos tipos de actividades\u201d, explica Calvo como primera diferencia. Y luego advierte el primer error que tenemos que evitar para pensar en la discusi\u00f3n en las redes: \u201cAlgunas personas las usan para comunicarse, pero otras se conectan con fines expresivos y otras simplemente las usan como una forma de descarga, por ejemplo para insultar. Si pensamos a las redes desde alguna teor\u00eda pura de la comunicaci\u00f3n, bueno, deber\u00edan ser democr\u00e1ticas. Pero sucede que en las redes hacemos infinidad de cosas, muchas de las cuales no tienen que ver con la pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n<p>Calvo derriba entonces un primer mito: el que dice que en las redes sociales podemos \u2013o podr\u00edamos- debatir ideas. Al contrario, estamos en ellas por el confort. Las usamos como una almohada de ideas que se parecen a las nuestras, donde podemos descansar, o como un ring donde luchar sin salir siempre lastimados. \u201cLa principal actividad pol\u00edtica en las redes sociales es evitar la disonancia cognitiva; es decir, disfrutar de un espacio donde otros piensan como yo. No tratamos de que el otro entienda ni nos provea de informaci\u00f3n nueva. Simplemente, disfrutamos con otro el hecho de compartir ciertas ideas o enojarnos juntos por otras\u201d. Por esa raz\u00f3n, se\u00f1ala Calvo, la funci\u00f3n principal de las redes cuando ponemos me gusta, damos favorito o retuiteamos algo, es dar una se\u00f1al de afecto hacia la persona que dio la informaci\u00f3n original. Junto con esa preminencia de lo afectivo por sobre la informaci\u00f3n, agrega que tampoco en las redes le damos un valor importante a verificar qu\u00e9 es real y qu\u00e9 no lo es. \u201cEl hilo que conduce a la informaci\u00f3n pol\u00edtica es el afecto. En nuestros estudios, comprobamos que esos v\u00ednculos muchas veces favorecen la propagaci\u00f3n de noticias falsas en momentos de alta polarizaci\u00f3n. Sin embargo, si esa transmisi\u00f3n de algo que no es verdadero es cuestionada por un par o alguien de una comunidad, las personas empiezan a ser m\u00e1s cuidadosas\u201d. Con esto, Calvo derriba el segundo mito: cuando corregimos algo no siempre lo hacemos en favor de la verdad. Tambi\u00e9n lo hacemos para recibir la aceptaci\u00f3n de otros a quienes consideramos cercanos.<\/p>\n<p>Hechas estas primeras advertencias, Calvo dice que en el debate de las noticias falsas pueden plantearse objetivos y herramientas nobles para reducir las noticias falsas, pero que ellas van a existir hasta cierto punto en el que sean tolerables en t\u00e9rminos de negocios. \u201cEl inter\u00e9s comercial de las empresas va a prevalecer. A Facebook o a Twitter no le conviene que vayamos todos los d\u00edas a la guerra, que sus plataformas est\u00e9n pobladas de contenido violento, porque la gente abandona esos espacios. Entonces por un lado se ocupan cada tanto de volver m\u00e1s tolerables esos lugares y, por el otro, la gente tambi\u00e9n tiene sus mecanismos propios para convivir en las redes, por ejemplo bloquear o silenciar usuarios, o conversar en grupos cerrados de Facebook, que son muy \u00fatiles\u201d.<\/p>\n<p>En sus estudios, Calvo observa algo que se suele dejar de lado en el debate: los usuarios de las redes sociales no somos siempre pasivos. Al contrario, con el tiempo vamos desarrollando acciones y aprendemos a administrar la masa de informaci\u00f3n y de contactos con la que interactuamos. Es decir, desarrollamos estrategias. \u201cAlgunos tenemos cuentas falsas para interactuar con ciertos usuarios de las redes con los que nos enojamos. Con ellos no queremos comunicarnos, sino descargarnos. Al igual que en los videojuegos, no es extra\u00f1o que en las redes tengamos m\u00e1s de una identidad y comportamiento\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u2013 \u00bfLa polarizaci\u00f3n en las redes es una consecuencia de la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica? \u00bfO estar en las redes hace que nos dividamos m\u00e1s? \u00bfEs el huevo o la gallina?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013 Las dos cosas. Hicimos unos experimentos para ver si la gente se polariza despu\u00e9s de mirar Twitter y vimos que s\u00ed. El efecto de las redes en la polarizaci\u00f3n es directo, por ejemplo mostr\u00e1ndole distintos tweets sobre sus candidatos y los de la oposici\u00f3n a la gente. Lo que cambia es el motivo. En Estados Unidos, lo que fragmenta la opini\u00f3n es la cuesti\u00f3n racial y regional (norte-sur). En Argentina, en mis estudios observ\u00e9 que el momento de mayor polarizaci\u00f3n se produjo con el caso Nisman. Las narrativas de los dos grupos en pugna eran absolutamente distintas. En las redes, vivimos en comunidades cerradas. Hacemos lo mejor que podemos, pero si hay polarizaci\u00f3n, en las redes se potencia. Es muy dif\u00edcil salir de esa l\u00f3gica.<\/p>\n<p><strong>\u2013 Y desde la pol\u00edtica o colectivamente como sociedad, \u00bfpodemos generar alg\u00fan mecanismo para limitar la falsedad en las redes?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2013\u00a0<\/strong>La democracia requiere, por un lado, que se respete la preferencia de la mayor\u00eda. Y por lado, que no se violen las preferencias de las minor\u00edas. En las redes sociales tenemos lo mayoritario pero sin los controles de los sistemas de representaci\u00f3n pol\u00edticos. Entonces ah\u00ed la pregunta es: \u00bfc\u00f3mo generamos reglas de protecci\u00f3n democr\u00e1tica para las minor\u00edas que habitan las redes sociales?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El imperio de la atenci\u00f3n y su rey presidenciable<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, Facebook es la principal fuente de noticias del mundo. Ya no escribimos la direcci\u00f3n de una web para leer unas noticias, luego otra, y as\u00ed hasta que obtenemos la informaci\u00f3n necesaria. En cambio, el muro de nuestra red social se convirti\u00f3 en el lugar en donde leemos, clasificadas seg\u00fan la f\u00f3rmula de la empresa, las novedades. Seg\u00fan estudios de Ogilvy Media y Pew Research Center, con diferencias en las distintas regiones del mundo, entre el 40 y el 60 por ciento de las personas recurre a las redes para encontrar informaci\u00f3n, mientras no deja de utilizar los medios tradicionales, como la televisi\u00f3n, los diarios o la radio. En Argentina, estudios muestran que \u2013despu\u00e9s de la televisi\u00f3n- en el segmento de los j\u00f3venes casi el 60 por ciento elige las redes para informarse.<\/p>\n<p>Sin embargo, que las redes adquieran una mayor presencia en nuestros h\u00e1bitos informativos no significa que el consumo de noticias se haya democratizado. Aun con internet, las jerarqu\u00edas de ciertos actores permanecen y se refuerzan. Y no s\u00f3lo eso: los medios sociales se convierten en nuevos \u201cguardianes\u201d de la informaci\u00f3n, junto con otros medios y actores que ya exist\u00edan antes.<\/p>\n<p>Para entender el poder que ejercen las redes sociales y los medios en c\u00f3mo nos informamos, me encontr\u00e9 con Natalia Aruguete, especialista en comunicaci\u00f3n pol\u00edtica, profesora e investigadora de la Universidad Nacional de Quilmes y del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas (Conicet). Tanto en sus estudios individuales como en los que desarroll\u00f3 en conjunto con Ernesto Calvo, Aruguete se basa en sus estudios de veinte a\u00f1os sobre teor\u00edas de la comunicaci\u00f3n pero tambi\u00e9n recurre al an\u00e1lisis pormenorizado de casos resonantes en redes sociales, como las repercusiones del movimiento y las marchas de #Niunamenos en contra de la violencia de g\u00e9nero, los efectos pol\u00edticos del #Tarifazo durante los primeros a\u00f1os del gobierno de Mauricio Macri, las consecuencias del fallo beneficiando con la ley del 2\u00d71 a los genocidas de la dictadura por parte de la Corte Suprema de Justicia y la reacci\u00f3n social ante la desaparici\u00f3n forzada de Santiago Maldonado en agosto de 2017.<\/p>\n<p>Aruguete se\u00f1ala que las redes sociales producen dos efectos sobre nuestras percepciones de las noticias: uno macro y uno micro. Por un lado, producto de los algoritmos y la concentraci\u00f3n, refuerzan las c\u00e1maras de eco y las burbujas. Es decir que aunque pensemos que s\u00ed lo hacemos, nosotros no tomamos la decisi\u00f3n de acceder a cierta informaci\u00f3n y a otra no. Pero, por otro lado, en lo micro, cuando esa informaci\u00f3n finalmente llega a nosotros, reaccionamos de manera subjetiva a esa informaci\u00f3n. Esa reacci\u00f3n es emocional y se da profundizando la disonancia cognitiva, es decir, eligiendo lo que nos da m\u00e1s placer. Pero Aruguete explica que hay una diferencia respecto de c\u00f3mo eso era pensado en 1940 o 1950: \u201cHoy, a partir de las jerarqu\u00edas tan cerradas de las redes sociales, elegimos mucho menos. Y los medios tradicionales perdieron la influencia \u2018monol\u00edtica\u2019 que ten\u00edan antes. Hoy conviven con otras autoridades, por ejemplo, ciertos personajes influyentes en las redes o la\u00a0<em>aristocracia bloguera<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>A partir de sus estudios, Aruguete encontr\u00f3 que los medios tradicionales, como los diarios o la televisi\u00f3n, tienen un lugar muy importante en las redes sociales. \u201cLos medios tradicionales no s\u00f3lo est\u00e1n en las redes replicando lo que dicen en internet, sino que funcionan como\u00a0<em>autoridades<\/em>en ella. Lo que dicen sigue siendo una palabra importante, como la palabra oficial del gobierno. Pero tambi\u00e9n, cuando un medio tradicional difunde una noticia a trav\u00e9s de las redes esa informaci\u00f3n crece de una manera m\u00e1s r\u00e1pida. Eso mismo sucede con los pol\u00edticos: si se ocupan de un tema, otros tambi\u00e9n hablan de eso\u201d. En este punto, la investigadora deja de lado la suposici\u00f3n de que los medios tradicionales perdieron importancia respecto de las redes sociales y explica que, sobre todo con los grandes medios su influencia se traslada a las redes sociales. Tambi\u00e9n, funcionan como autoridades en el ecosistemas de las redes, amplificando temas o, al no mencionarlos, reduciendo su presencia en ellas. \u201cEn el oficialismo, Clar\u00edn o la La Naci\u00f3n son autoridades al igual que el presidente Macri o la vicepresidenta Michetti. En la oposici\u00f3n, pueden ser P\u00e1gina 12 o Cirstina Kirchner. A su vez, en ciertos temas, el an\u00e1lisis de las conversaciones en las redes nos muestra que ambas comunidades se mantienen muy polarizadas y no dialogan entre s\u00ed. Pero en otros temas, por ejemplo en Ni Una Menos, eso s\u00ed sucede: es un asunto que atraviesa m\u00e1s transversalmente a la sociedad\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u2013 Si en las redes hay jerarqu\u00edas y estructuras, los trols y los fakes por los se ha genera tanto debate no tendr\u00edan tanta influencia como la que se les suele dar.<\/strong><\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed, en nuestros estudios vemos que los fakes, los trols o ese tipo de operaciones no tienen una capacidad tan grande de desviar la circulaci\u00f3n de una informaci\u00f3n a largo plazo.<\/p>\n<p><strong>\u2013 Hace veinte a\u00f1os que estudi\u00e1s los medios de comunicaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 se volvieron un tema de debate hoy las noticias falsas o la posverdad?<\/strong><\/p>\n<p>\u2013 La idea de que los medios no son objetivos fue una discusi\u00f3n perif\u00e9rica desde 1960. En los \u00faltimos a\u00f1os, la discusi\u00f3n de volvi\u00f3 m\u00e1s interesante, por ejemplo cuando el kirchnerismo en Argentina, por una disputa pol\u00edtica, volvi\u00f3 a instalar la idea de que no existe objetividad en los medios y que tienen el poder de construir noticias y no solo difundirlas. Con las redes sociales tambi\u00e9n podemos volver a pensar en esa construcci\u00f3n. Tambi\u00e9n en un di\u00e1logo: Trump tom\u00f3 noticias falsas de los medios tradicionales, las llev\u00f3 a las redes sociales y mucha gente las crey\u00f3. Tom\u00f3 una fuerza de los medios tradicionales burl\u00e1ndose de \u00e9l y utiliz\u00f3 a su favor.<\/p>\n<p>\u2013\u00a0<strong>La idea de que las redes democratizan la informaci\u00f3n es falsa.<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, totalmente. Antes se dec\u00eda\u00a0<em>la televisi\u00f3n te muestra una sola cosa<\/em>. Pero hoy las redes tambi\u00e9n seleccionan, por medio del algoritmo, lo que ves. El algoritmo es el nuevo seleccionador de la informaci\u00f3n. S\u00f3lo que todav\u00eda no sabemos bien c\u00f3mo funciona.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La primera regla de Facebook: no hablar del algoritmo<\/strong><\/p>\n<p><em>La primera regla del Club de la Pelea es: Nadie habla sobre el Club de la Pelea<\/em>, dec\u00eda Brad Pitt antes de empezar la lucha en la pel\u00edcula de David Fincher basada en el libro de Chuck Palaniuk. Con m\u00e1s \u00e9nfasis, por si a alguien no le hab\u00eda quedado claro, repet\u00eda: \u201cLa segunda regla del Club de la Pelea es: Ning\u00fan miembro habla sobre el Club de la Pelea\u201d. Al final, cuando llegaba al octavo mandamiento, dec\u00eda: \u201cLa octava regla del Club de la Pelea es: Si esta es tu primera noche en el Club de la Pelea, tienes que pelear\u201d. La l\u00f3gica de Facebook con su algoritmo funciona igual. Dentro de la empresa y fuera de ella nadie habla del algoritmo. Es m\u00e1s, gran parte de la l\u00f3gica de la compa\u00f1\u00eda responde a no revelar la f\u00f3rmula y una parte de su presupuesto se destina a financiar equipos de relaciones p\u00fablicas, prensa y asuntos p\u00fablicos para que realicen todo tipo de maniobras disuasorias para ocultar la receta. Sin embargo, mientras sostienen ese modelo opaco para afuera, las reglas de Facebook se aplican a todos los usuarios de Facebook que den \u201cAceptar\u201d en sus t\u00e9rminos y condiciones.<\/p>\n<p>Pedirle a Facebook informaci\u00f3n sobre su algoritmo es una carrera imposible.<\/p>\n<p>Mientras escrib\u00eda este libro hice varios pedidos para que la empresa, a trav\u00e9s de su departamento de prensa, su agencia de comunicaci\u00f3n externa y su encargada de asuntos p\u00fablicos para Am\u00e9rica Latina me concediera una entrevista, o al menos una charla para explicarme -como periodista especializada en el tema-, acerca de ese asunto. Con una amabilidad absoluta (llegu\u00e9 a creer que las encargadas de prensa y yo hab\u00edamos sido amigas en alg\u00fan momento del pasado y yo no lo recordaba), las representantes de la empresa primero me pidieron \u201cun poco m\u00e1s de informaci\u00f3n sobre el foco de la nota\u201d, tras lo que alegaron repetidas dificultades para \u201ccoordinar la entrevista por un tema de agenda\u201d. Al responderles que pod\u00eda esperar a que la persona en cuesti\u00f3n despejara sus compromisos para recibirme, me escribieron con un \u201cte quer\u00eda dejar al tanto de que no tengo una previsi\u00f3n de tiempos\u201d y me ofrecieron conversar con otra persona de la empresa. Respond\u00ed que s\u00ed, con gusto. Pero luego transcurrieron seis mails durante tres semanas en los que, por una raz\u00f3n u otra, el encuentro no pod\u00eda concretarse.<\/p>\n<p>En otro momento, ped\u00ed que me compartieran un material que ilustrara c\u00f3mo funcionaba el algoritmo para explicarlo en una columna en un programa de televisi\u00f3n<a href=\"http:\/\/guerrasdeinternet.com\/facebook-y-el-monopolio-la-informacion-como-controlar-la-opinion-desde-una-habitacion-oscura\/#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Facebook me respondi\u00f3 que \u201cno contaba con ese material\u201d. Pero mientras tanto, a trav\u00e9s de las redes sociales, la misma empresa ofrec\u00eda esa informaci\u00f3n de manera privada a periodistas (profesionales o aficionados),\u00a0<em>influencers<\/em>\u00a0de redes sociales y personalidades del mundo del espect\u00e1culo. La compa\u00f1\u00eda compart\u00eda esa informaci\u00f3n con ellos, por una raz\u00f3n econ\u00f3mica: les interesaba que entendieran la l\u00f3gica para generar contenidos patrocinados con publicidad.<\/p>\n<p>La doble vara de Facebook es clara: ocultar la informaci\u00f3n de su f\u00f3rmula para el gran p\u00fablico y compartirla con sus anunciantes.\u00a0<em>Est\u00e1n en su derecho<\/em>, me dijo alguna vez un amigo periodista sobre el doble est\u00e1ndar de la empresa.\u00a0<em>En cierto punto, como empresa, lo est\u00e1n<\/em>, acept\u00e9 yo. Pero tambi\u00e9n, dada su influencia en los asuntos p\u00fablicos, Facebook deber\u00eda rendir cuentas sobre c\u00f3mo maneja la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En favor de Facebook, la compa\u00f1\u00eda alega que los usuarios de la red social no son coaccionados a unirse a ella, sino que prestan un acuerdo voluntario. Sin embargo, al sumarnos a la red los estudios demuestran que no leemos los t\u00e9rminos y condiciones, y que si lo hici\u00e9ramos deber\u00edamos estudiar entre 200 y 300 p\u00e1ginas por a\u00f1o, ya que peri\u00f3dicamente esas reglas son modificadas por las compa\u00f1\u00edas.<\/p>\n<p>Mientras Facebook se decide a adoptar una verdadera pol\u00edtica de transparencia sobre la informaci\u00f3n que vemos y la que oculta, desde nuestro rol de usuarios activos deber\u00edamos informarnos sobre c\u00f3mo funciona la plataforma.<\/p>\n<p>Los dos objetivos de Facebook son crecer y\u00a0<em>monetizar<\/em>, es decir, obtener dinero a partir de la publicidad que recauda cada vez que alguien hace clic en sus anuncios.\u00a0 Para esto, tiene que hacer que pasemos la mayor cantidad de tiempo posible en su plataforma y eso se logra haci\u00e9ndonos sentir c\u00f3modos. Con ese objetivo, Facebook aplica en su plataforma un algoritmo llamado Edge Rank que hace que cada muro (o News Feed) sea personalizado, distinto para cada persona seg\u00fan sus gustos, pero sobre todo lo m\u00e1s confortable posible. Cada acci\u00f3n que realizamos se estudia al detalle para ofrecernos exactamente lo que nos gusta, tal como hacen en los restaurantes de tres estrellas Michelin, donde en la informaci\u00f3n de cada cliente se especifica con cu\u00e1nta sal prefiere la ensalada, qu\u00e9 maridaje de vino prefiere para el pescado y a qu\u00e9 punto degusta mejor la carne.<\/p>\n<p>El algoritmo Edge Rank toma en cuenta tres factores fundamentales.\u00a0 El primero es\u00a0<em>la afinidad<\/em>, es decir que si los amigos con los que m\u00e1s interactuamos prefieren unas noticias o contenidos a nosotros nos va a mostrar m\u00e1s esas cosas. El segundo es\u00a0<em>el tiempo<\/em>, que implica que cu\u00e1nto m\u00e1s r\u00e1pido reaccionamos con alguna acci\u00f3n a un contenido, Facebook nos muestra m\u00e1s arriba y repetidamente esa informaci\u00f3n porque asume que es m\u00e1s interesante. Si en los primeros 15 minutos la gente reacciona mucho, para Facebook es un \u00e9xito y premia a ese contenido. El tercero es\u00a0<em>el peso<\/em>, es decir que Facebook ubica m\u00e1s alto en el ranking los contenidos que tienen m\u00e1s likes, comentarios o compartidos. \u00bfPor qu\u00e9? Porque supone que son los que m\u00e1s nos interesa. En la cuenta final de Facebook, lo que importa es la permanencia dentro de su ecosistema. Si eso implica estar expuestos a contenidos verdaderos, falsos, de procedencia cierta o dudosa, eso no incumbe a su dise\u00f1o. O s\u00ed, pero se pasaba por alto en favor del \u00e9xito comercial. O as\u00ed fue hasta 2016, cuando las quejas y las preguntas sobre la responsabilidad de la red social en la difusi\u00f3n de noticias falsas comenzaron a acumularse.<\/p>\n<p>\u201cFacebook, en alg\u00fan momento una simple aplicaci\u00f3n de celular, se volvi\u00f3 una fuerza pol\u00edtica y cultural global, y las implicancias completas de esa transformaci\u00f3n se hicieron visibles en 2016\u201d, escribi\u00f3 Farhad Manjoo, analista tecnol\u00f3gico del New York Times. El propio Zuckerberg lo admiti\u00f3: \u201cSi miramos en la historia de Facebook, cuando empezamos, las noticias no eran parte de lo nuestro. Pero a medida que la red social creci\u00f3 y se volvi\u00f3 una gran parte de lo que la gente aprende del mundo, la compa\u00f1\u00eda tuvo que ajustarse lentamente a su nuevo lugar en la vida de las personas\u201d.<\/p>\n<p>La empresa de Menlo Park California hoy tiene una audiencia m\u00e1s grande que cualquier cadena de televisi\u00f3n de Estados Unidos o de Europa, pero ese tambi\u00e9n es su tal\u00f3n de Aquiles y la raz\u00f3n por la que, ante los disgustos pol\u00edticos, es se\u00f1alada como responsable de desestabilizar la opini\u00f3n de las democracias, que suponen en la informaci\u00f3n libre y accesible a todos una base esencial de su funcionamiento. Algunas universidades incluso llevaron adelante estudios para demostrarlo: el MIT y Harvard, despu\u00e9s de analizar c\u00f3mo se compartieron un mill\u00f3n doscientas cincuenta mil historias durante la campa\u00f1a electoral de Estados Unidos de 2016, concluyeron que las redes sociales han creado y potenciado una \u201cc\u00e1mara de eco\u201d de derecha. \u201cLa gente usa sitios como Facebook para encerrarse en burbujas auto-confirmatorias, en detrimento de la civilidad\u201d, dec\u00eda el estudio.<\/p>\n<p>Luego de que Donald Trump se convirtiera en Presidente de Estados Unidos, se acus\u00f3 al magnate de haberse valido del sistema de publicidad de Facebook -que permite segmentar las audiencias y decirle a cada persona lo que quiere leer- y combinarlo con la difusi\u00f3n de noticias falsas para convencer a los votantes a su favor. Para financiar su campa\u00f1a presidencial, el republicano hab\u00eda recaudado menos de la mitad que Hillary Clinton. Pero se dio cuenta a tiempo y contrat\u00f3 a Brad Parscale, un experto en marketing digital que trabaj\u00f3 en una estrategia segmentada de micro-targeting: llegar a cada persona que pudiera multiplicar su mensaje. Finalizada la carrera, su estrategia le hab\u00eda generado 647 millones de menciones gratuitas en los medios, o el equivalente a haber gastado 2,6 billones de d\u00f3lares. \u00bfLo hizo con informaci\u00f3n verdadera? No siempre. Su equipo comparti\u00f3 encuestas propias haci\u00e9ndolas pasar como sondeos serios, retuite\u00f3 informaciones falsas y nunca desminti\u00f3 la mentira que m\u00e1s circul\u00f3: que el Papa Francisco apoyaba su candidatura.<\/p>\n<p>La alerta, que lleg\u00f3 hasta Wall Street y Silicon Valley (cuya candidata, Clinton, hab\u00eda sido derrotada), sacudi\u00f3 al propio Mark Zuckerberg, due\u00f1o de la red social, que dedic\u00f3 los siguientes comunicados p\u00fablicos a hablar del combate a las noticias y la informaci\u00f3n falsa. Silicon Valley, poco comprometido con la pol\u00edtica, tuvo que preguntarse si ten\u00eda algo que ver con el problema. Si el News Feed de Facebook era la fuente de informaci\u00f3n m\u00e1s importante en la historia de la civilizaci\u00f3n occidental, \u00bfellos deb\u00edan dar cuenta de sus consecuencias \u201cno esperadas\u201d? La primera respuesta de la empresa fue que su algoritmo Edge Rank no hac\u00eda m\u00e1s que basarse en lo que sus usuarios prefieren. Para deslindar su responsabilidad, la compa\u00f1\u00eda planteaba que ella no pod\u00eda responder por las preferencias \u201cno democr\u00e1ticas\u201d de sus clientes.<\/p>\n<p>Sin embargo, con el tiempo Facebook reconoci\u00f3 que su crecimiento hab\u00eda tenido efectos pol\u00edticos \u201cno previstos\u201d y algunos negativos. Facebook hizo algunos cambios en la plataforma para denunciar informaciones falsas y comenz\u00f3 a contratar a editores humanos para poner los fines sociales de la informaci\u00f3n por delante de los comerciales. A fines de 2017 Mark Zuckerberg anunci\u00f3 que contratar\u00eda entre 10 y 20 mil personas en el mundo para moderar en forma detallada cada contenido problem\u00e1tico reportado por la comunidad. En octubre de ese a\u00f1o, en Essen, una zona industrial de Alemania, se inaugur\u00f3 una oficina con 500 empleados que cobran entre 10 y 15 euros la hora por revisar cada posteo, foto y video de la red social. Junto a otro espacio en el este de Berl\u00edn, el lugar es gestionado por la compa\u00f1\u00eda Competence Call Center (CCC), a quien Facebook, PayPal e eBay, entre otras empresas tecnol\u00f3gicas, contratan para lidiar con la informaci\u00f3n que aportan cada d\u00eda los usuarios a las plataformas. Con escritorios transparentes, sillas negras y monitores Dell, los trabajadores realizan un trabajo repetitivo muy similar al de quienes revisan im\u00e1genes de c\u00e1maras de seguridad en los centros de monitoreo. Seg\u00fan sus responsables, el trabajo de moderadores de contenidos de las grandes plataformas crecer\u00e1 en su demanda en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, en \u00e1reas alejadas de las grandes \u00e1reas metropolitanas, tal como alguna vez se multiplicaron los\u00a0<em>call centers<\/em>.<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s, en su mensaje de a\u00f1o nuevo de 2018, Zuckerberg comparti\u00f3 con sus seguidores su lista de prop\u00f3sitos: \u201cFacebook tiene mucho trabajo por hacer. Ya sea para proteger a nuestra comunidad del abuso y del odio, defenderla de las interferencia de los Estados y hacer que el tiempo aqu\u00ed sea bien usado\u201d. En ese camino, admiti\u00f3 que estaban \u201ccometiendo muchos errores\u201d y que dedicar\u00eda su a\u00f1o a \u201cresolver esos problemas juntos\u201d. Tambi\u00e9n, que se rodear\u00eda de m\u00e1s expertos en historia, c\u00edvica, filosof\u00eda pol\u00edtica, medios y temas de gobierno, y que \u00e9l mismo estaba preocupado por la cuesti\u00f3n de la centralizaci\u00f3n. \u201cHoy muchos perdieron la fe en esa promesa. Con el crecimiento de un peque\u00f1o grupo de grandes compa\u00f1\u00edas tecnol\u00f3gicas \u2013y gobiernos usando la tecnolog\u00eda para espiar a sus ciudadanos- mucha gente ahora cree que la tecnolog\u00eda centraliza el poder en vez de descentralizarlo\u201d. Por primera vez, el creador de Facebook asum\u00eda, al menos en una declaraci\u00f3n p\u00fablica, que escuchaba las voces que se estaban alzando contra los Cinco Grandes.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n de Zuckerberg no era casual. En el \u00faltimo a\u00f1o, mientras \u00e9l recorr\u00eda el Estados Unidos profundo, se hab\u00edan revelado investigaciones period\u00edsticas y hasta se hab\u00edan anunciado proyectos gubernamentales para luchar contra las noticias falsas. En enero de 2018, el presidente franc\u00e9s Emmanuel Macron present\u00f3 una ley para controlar, limitar y castigar, durante las campa\u00f1as electorales, la difusi\u00f3n de informaciones falsas por parte de empresas extranjeras. El gobernante hizo referencia a las corporaciones due\u00f1as de las redes sociales en conjunci\u00f3n con grandes medios, por ejemplo los rusos, que en su caso hab\u00edan propagado todo tipo de enga\u00f1os durante su campa\u00f1a en mayo, ayudados por las plataformas online.<\/p>\n<p>Las cr\u00edticas tambi\u00e9n se sumaron desde otros pa\u00edses como Serbia, donde periodistas y activistas se unieron cuando Facebook eligi\u00f3 a ese pa\u00eds para experimentar quitando del muro de los usuarios todas las noticias de medios que no pagaran al menos un centavo para ser vistas. Para la prueba, la empresa tambi\u00e9n hab\u00eda elegido a Guatemala, Eslovaquia, Bolivia y Camboya, pa\u00edses \u201cpeque\u00f1os\u201d en t\u00e9rminos de usuarios, pero donde las personas que quer\u00edan informarse a trav\u00e9s de la plataforma de repente hab\u00edan visto desaparecer todo el contenido noticioso no patrocinado. Es decir, que mientras Mark Zuckerberg se mostraba preocupado por los efectos pol\u00edticos de sus acciones, su compa\u00f1\u00eda no deten\u00eda sus planes para monetizar el contenido de distintas formas.<\/p>\n<p>Pero el debate ya estaba planteado. Gobiernos, periodistas y activistas de todo el mundo comenzaron a sumarse en su preocupaci\u00f3n por el poder de una empresa que de un d\u00eda para el otro pod\u00eda dejar sin noticias a todo un pa\u00eds. Tambi\u00e9n, aunque en grupos m\u00e1s reducidos, empez\u00f3 a preocupar el efecto de las burbujas sociales en las que las redes nos encierran, y su contribuci\u00f3n a sociedades cada vez m\u00e1s polarizadas.<\/p>\n<p>El tecno-optimismo de quienes antes sosten\u00edan que internet iba a ayudar a democratizar nuestras sociedades sumaba ejemplos de estar haciendo lo contrario. \u00bfC\u00f3mo mantendr\u00edamos las discusiones pol\u00edticas a futuro, si las redes separaban nuestros di\u00e1logos? \u00bfC\u00f3mo har\u00edamos visibles los abusos pol\u00edticos o las movilizaciones si un gran poder pod\u00eda quitarlas a todas de una pantalla con un cambio en un algoritmo?<br \/>\nLa respuesta comenz\u00f3 a surgir desde lo colectivo, a trav\u00e9s de denuncias e investigaciones. El algoritmo pod\u00eda seguir siendo una ley, pero tal vez, dentro de \u00e9l, tambi\u00e9n hab\u00eda opci\u00f3n para cuestionar, denunciar y pedir explicaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Descubrir lo oculto<\/strong><\/p>\n<p>Mar\u00eda Riot tiene 26 a\u00f1os, es prostituta, o trabajadora sexual, como prefiere llamarse junto a sus compa\u00f1eras de Ammar, la Asociaci\u00f3n de Mujeres Meretrices de Argentina, donde milita. Feminista y luchadora por los derechos de otras compa\u00f1eras, Riot es una personalidad en las redes sociales con 67 mil seguidores entre sus cuentas de Twitter e Instagram (al momento de escribir esta p\u00e1gina). Tambi\u00e9n tuvo y tiene cuentas en Facebook, aunque en esa red las cosas son m\u00e1s dif\u00edciles para ella: desde hace cinco a\u00f1os la empresa censura y cierra sus perfiles. Pero ella decidi\u00f3 enfrentar la compa\u00f1\u00eda como parte de su lucha: \u201cMi idea es cambiar las cosas desde adentro, tambi\u00e9n en una red social\u201d.<\/p>\n<p>En agosto de 2017, Riot se convirti\u00f3 en la primera persona que present\u00f3 una demanda contra Facebook en Am\u00e9rica Latina por eliminar un contenido que no infring\u00eda los t\u00e9rminos y condiciones de la red social. El 11 de agosto Riot subi\u00f3 a su muro la foto de una sesi\u00f3n art\u00edstica que hab\u00eda realizado con otros amigos y amigas. A los 15 minutos recibi\u00f3 un aviso donde se daba de baja la foto y su cuenta quedaba bloqueada por 30 d\u00edas. \u201cConozco bien qu\u00e9 se puede hacer y qu\u00e9 no en las redes. En 2013 ya me hab\u00edan dado de baja una cuenta por una campa\u00f1a que hice contra la censura de pezones femeninos reemplaz\u00e1ndolos con fotos de otros de var\u00f3n\u201d, recuerda. \u201cEn este caso, como conozco las reglas, ten\u00eda los pezones tapados. Tampoco uso las redes para vender mis servicios, sino para militar. Mi idea con esta demanda es demostrar que Facebook es arbitrario y discrimina\u201d, dice Riot, que junto con su abogado Alejandro Mamani, especialista en derechos digitales, tambi\u00e9n inici\u00f3 una demanda por da\u00f1os y perjuicios contra la empresa.<\/p>\n<p>\u201cDesde Facebook Argentina nos respondieron que ellos ac\u00e1 s\u00f3lo tienen oficinas comerciales, que nos ten\u00edamos que dirigir a Irlanda. Durante 30 d\u00edas no pude recibir mensajes ni usar mi cuenta, es decir, limitaron mi derecho a expresarme. Finalmente, me devolvieron el perfil cuando pas\u00f3 ese tiempo, pero no por mi demanda\u201d, cuenta la activista. Apenas restituido su perfil, la empresa envi\u00f3 un comunicado a los medios argentinos, que r\u00e1pidamente la ayudaron a difundir el t\u00edtulo en sus portadas. \u201cTras un nuevo an\u00e1lisis, determinamos que hab\u00eda sido removido por error. Pedimos disculpas por cualquier inconveniente causado\u201d, declar\u00f3 Facebook en una nota del diario Clar\u00edn con el subt\u00edtulo\u00a0<em>Fin de una disputa<\/em>\u00a0y una conclusi\u00f3n componedora: \u201cParece que esta historia lleg\u00f3 a su fin\u201d.<\/p>\n<p>\u201cCuando vi el comunicado que Facebook mand\u00f3 a los medios me puse loca, porque el perfil volvi\u00f3 a estar activo porque ya hab\u00eda pasado un mes desde la baja y no por decisi\u00f3n de ellos. Eso nos motiv\u00f3 a seguir denunciando a la empresa en este caso y otros que puedan sucederle a otras personas\u201d, dice Riot. Y se\u00f1ala que, con su acci\u00f3n, pudo ver a la compa\u00f1\u00eda poniendo en marcha los mecanismos de una gran empresa para acallar el problema. \u201cClaramente, a Facebook le molest\u00f3 el ruido que hice, que llegara a las tapas de los medios del mundo y que yo diga que ellos censuran y promueven discursos de odio\u201d, cuenta con energ\u00eda y con la certeza de que su caso ser\u00e1 precedente, en un momento en que la compa\u00f1\u00eda enfrenta una oleada de demandas en el mundo por sus decisiones parciales respecto de qu\u00e9 elige mostrar en su plataforma.<\/p>\n<p>Durante 2016 y 2017 la periodista y activista Julia Angwin, junto con un equipo de investigaci\u00f3n del sitio Pro Publica, dio a conocer una serie de art\u00edculos que desnudaron la falta de transparencia del algoritmo de Facebook y el doble est\u00e1ndar de la empresa. Su trabajo tambi\u00e9n fue esencial para desenmascarar sus mecanismos corporativos y alentar a otros a sumar sus reclamos.<\/p>\n<p>Angwin y su equipo revelaron que la plataforma publicitaria de Facebook permit\u00eda segmentar anuncios de venta y alquiler de casas solamente a blancos, excluyendo a personas de raza negra de las ofertas, asumiendo que son compradores menos atractivos. Tambi\u00e9n dejaba que quienes pagaban quitaran de la segmentaci\u00f3n a madres con ni\u00f1os en edad escolar, personas que utilizaban sillas de ruedas, inmigrantes argentinos e hispanoparlantes. A todos ellos se los pod\u00eda, expl\u00edcitamente, agrupar y eliminar de los destinatarios inmobiliarios de las plataformas, lo cual violaba la Ley de Acceso Justo a la Vivienda de Estados Unidos, que proh\u00edbe publicar avisos que indiquen \u201ccualquier preferencia, limitaci\u00f3n o discriminaci\u00f3n basada en la raza, el color, la religi\u00f3n, el sexo, el estatus familiar o el pa\u00eds de origen\u201d de las personas interesadas. Sin embargo, en Facebook esto no s\u00f3lo se pod\u00eda hacer, sino que los anuncios eran aprobados por la plataforma, luego de revisarlos, en unos pocos minutos. Bajo sus propias normas, la red social podr\u00eda haber rechazado estos anuncios. Sin embargo, su pol\u00edtica prefer\u00eda no perder los ingresos de esas publicidades a cambio de violar una ley.<\/p>\n<p>En otra de sus investigaciones sobre la discriminaci\u00f3n del algoritmo de Facebook, Pro Publica descubri\u00f3 que la red social permit\u00eda publicar avisos segmentados a la categor\u00eda \u201codiadores de jud\u00edos\u201d. Anteriormente, la compa\u00f1\u00eda ya hab\u00eda recibido quejas y hab\u00eda quitado de su lista de publicidad a la categor\u00eda \u201csupremacistas blancos\u201d, luego de la oleada de ataques contra comunidades negras en todo Estados Unidos. Con el descubrimiento de Angwin, la empresa debi\u00f3 eliminar tambi\u00e9n las categor\u00edas antisemitas y prometi\u00f3 monitorear mejor los avisos publicados para que el mecanismo de inteligencia artificial no creara sesgos de odio. Sin embargo, en otro de sus trabajos, el equipo encontr\u00f3 que el algoritmo proteg\u00eda a los hombres blancos de contenidos de odio, pero no generaba los mismos mecanismos de defensa para evitar que los vieran los ni\u00f1os de raza negra. Al esc\u00e1ndalo se sum\u00f3 la confirmaci\u00f3n de que durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016 Facebook hab\u00eda permitido la creaci\u00f3n de avisos ocultos desde 470 cuentas rusas contra Hillary Clinton, con los que hab\u00eda ganado cerca de 28 mil millones de d\u00f3lares. La compa\u00f1\u00eda, que hab\u00eda intentado desestimar esta informaci\u00f3n durante un a\u00f1o, finalmente tuvo que aceptarla.<\/p>\n<p>Estas historias demuestran que, por el momento, Facebook toma acciones para revertir sus errores solamente despu\u00e9s de que se descubren una nueva manipulaci\u00f3n o censura en su plataforma. Y que lo hace cuando estos hechos salen a la luz a trav\u00e9s de investigaciones o denuncias externas. Mientras tanto, la empresa sigue ganando millones a trav\u00e9s de los anuncios, sus equipos de relaciones con la comunidad cubren estos problemas con filantrop\u00eda y sus departamentos de prensa organizan eventos publicitarios para periodistas amigos, mientras niegan informaci\u00f3n a los periodistas que les hacen preguntas concretas sobre el funcionamiento de su plataforma. Si Facebook dice estar comprometido contra la publicaci\u00f3n de noticias falsas, \u00bfno deber\u00eda promover la transparencia de la informaci\u00f3n empezando por su propia empresa?<\/p>\n<p>Hasta que llegue el momento en que las promesas de Facebook se transformen en realidad, como usuarios y ciudadanos tambi\u00e9n podemos hacer algo. La primera tarea es entender c\u00f3mo funcionan las redes y pedir explicaciones a las empresas cuando no sean transparentes en el manejo de los datos o tomen decisiones que afecten nuestras libertades. Las democracias en las que vivimos pueden tener problemas, pero estos ser\u00e1n menores si nos ocupamos de entender a qui\u00e9n le damos el poder y c\u00f3mo lo usa. Si no lo hacemos, las consecuencias pueden ser graves, sobre todo para las minor\u00edas excluidas o para encontrar las noticias necesarias para tomar decisiones o votar en una elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 en juego no es la informaci\u00f3n verdadera de ayer o de hoy, sino que, si continuamos en este camino de oscuridad, no podremos diferenciar nada de lo que se publique en el futuro. A Facebook, por ahora, no le interesa hablar del algoritmo. Pero si a nosotros nos interesan las conversaciones p\u00fablicas, tenemos que hacer visible eso que las empresas quieren esconder.<\/p>\n<p>Cuando revelemos eso que otros no quieren que conozcamos, aquellos que todav\u00eda quieren oscuridad perder\u00e1n su poder.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/guerrasdeinternet.com\/facebook-y-el-monopolio-la-informacion-como-controlar-la-opinion-desde-una-habitacion-oscura\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0J\u00fcrgen Habermas (1929), fil\u00f3sofo y soci\u00f3logo alem\u00e1n, fue el miembro m\u00e1s eminente de la segunda generaci\u00f3n de la Escuela de Frankfurt (iniciada en 1923 por un grupo de investigadores siguiendo las ideas de Hegel, Marx y Freud) y uno de los exponentes de la Teor\u00eda cr\u00edtica desarrollada en el Instituto de Investigaci\u00f3n Social. Entre sus aportes destacan la construcci\u00f3n te\u00f3rica de la acci\u00f3n comunicativa y la democracia deliberativa.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/guerrasdeinternet.com\/facebook-y-el-monopolio-la-informacion-como-controlar-la-opinion-desde-una-habitacion-oscura\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0La Liga de la Ciencia, que se emiti\u00f3 durante 2017 por la TV P\u00fablica Argentina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi duda sobre si comenzar o no una discusi\u00f3n en las redes sociales es com\u00fan a mucha gente. Desde que consumimos cada vez m\u00e1s informaci\u00f3n a trav\u00e9s de ellas, nuestras opiniones pol\u00edticas tambi\u00e9n est\u00e1n all\u00ed. Art\u00edculo original del blog de la autora de Los due\u00f1os de Internet Natalia Zuazo http:\/\/guerrasdeinternet.com\/facebook-y-el-monopolio-la-informacion-como-controlar-la-opinion-desde-una-habitacion-oscura\/ El 27 de julio de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1133,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[2,30],"class_list":["post-1132","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tecno","tag-mauricioalvez-com-ar","tag-tecnologia"],"wppr_data":{"cwp_meta_box_check":"No"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1132","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1132"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1132\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1134,"href":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1132\/revisions\/1134"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1133"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1132"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1132"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1132"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}