{"id":949,"date":"2019-04-04T08:36:41","date_gmt":"2019-04-04T11:36:41","guid":{"rendered":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/?p=949"},"modified":"2019-04-04T08:38:46","modified_gmt":"2019-04-04T11:38:46","slug":"el-patriarcado-usa-internet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mauricioalvez.com.ar\/2018-2023\/2019\/04\/04\/el-patriarcado-usa-internet\/","title":{"rendered":"El Patriarcado usa Internet"},"content":{"rendered":"<p><strong>Luc\u00eda Mantec\u00f3n Rodriguez \u2013&nbsp;<\/strong><strong>Departamento de Psicolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>(<a href=\"https:\/\/activismofeministadigital.org\/el-patriarcado-usa-internet\/\">https:\/\/activismofeministadigital.org\/el-patriarcado-usa-internet\/<\/a> ) Cuando comenzamos a autopercibirnos como feministas arranca un largo camino de deconstrucci\u00f3n y reconquista de nuestro ser. Por mucho tiempo -casi desde antes de nacer-, se nos cuenta un cuento acerca de qu\u00e9 significa ser mujer, qu\u00e9 roles cumplimos, cuales son nuestros gustos, qu\u00e9 profesi\u00f3n es la ideal para nosotras, entre otras falacias. Pero poco a poco nos vamos dando cuenta que la ficci\u00f3n no tiene nada que ver con nuestro d\u00eda a d\u00eda. En definitiva: con la pulsi\u00f3n que nos invade para ser lo que queremos ser.<\/p>\n<p>Sin embargo, muchas hemos crecido y otras nacido en un mundo donde no solo existen las dimensiones ya reconocidas de expresi\u00f3n humana (la literatura, el cine, la fotograf\u00eda, la m\u00fasica, etc.), sino que Internet introdujo un espacio altamente abstracto. Esta nueva dimensi\u00f3n hizo que la persona deba colonizarla con todas esas expresiones posibles y conocidas: ah\u00ed ingres\u00f3 en Internet aquello que sabemos se llama Patriarcado.<\/p>\n<p>As\u00ed como sucedi\u00f3 en la historia de las relaciones entre personas, el sistema machista comenz\u00f3 a establecer las normas bajo las cuales las usuarias deb\u00edamos existir, naturalizando las maneras id\u00e9nticas de violencia que se experimentan en el \u00e1mbito offline.<\/p>\n<p>El cuerpo femenino abandonado detr\u00e1s de la pantalla es cosificado mediante su imagen, tanto como estandarte o como s\u00edmbolo, el Patriarcado hace uso de \u00e9l para satisfacer cuanta necesidad surja. Ante el da\u00f1o, la duda: \u00bftengo derecho sobre esa foto o video? En esta dimensi\u00f3n de lo virtual, volvemos a preguntarnos si los derechos humanos son aplicables a nosotras mismas o no. Este cuestionamiento que nos hacemos las mujeres \u2013a\u00fan vigente- de c\u00f3mo ser en el mundo, con la certeza de sabernos siempre desplazadas, siempre no-incluidas.<\/p>\n<p>Todo lo que configura \u201cser mujer\u201d es puesto en tela de juicio, todo es debatible cuando entra en conflicto el deseo patriarcal con un derecho humano femenino. Lo sabemos y lo experimentamos con la resignaci\u00f3n de quien no puede elegir si desempe\u00f1arse en un entorno violento o quedar en la periferia de la sociabilizaci\u00f3n global.<\/p>\n<p>Para las mujeres, existir digitalmente es sufrir de manera an\u00e1loga la violencia de la vida offline.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 un hombre elige la violencia digital como modalidad? Probablemente porque el vac\u00edo de leyes le ofrece un mundo infinito de posibilidades. En un espacio donde cada cual establece sus propias normas, es habitual que existan coincidencias y que \u00e9stas, a su vez, se organicen de tal manera que prevalezcan sobre otras. Ahora adivinen las reglas de qui\u00e9nes jugamos las mujeres. Cuando un var\u00f3n violento decide da\u00f1ar a una mujer cuenta con una red de personas que lo legitiman, un pacto entre machos que no necesita ser expl\u00edcito, se lo conoce y sostiene sin importar las consecuencias. En el plano anal\u00f3gico -donde hay regulaci\u00f3n-, estas personas encuentran (en el mejor de los casos) una sanci\u00f3n, que conlleva en s\u00ed misma una sociedad (o al menos una parte de ella) que condena su accionar, que lo rechaza, lo bautiza con diferentes nombres: \u201cacosador\u201d, \u201cviolador\u201d, \u201cviolento\u201d, \u201cfemicida\u201d. Sin embargo, en la virtualidad de la violencia argentina no hay nombres ni leyes; no hay una sociedad que se haya organizado para hacerle saber al violento y a los futuros agresores que existen conductas intolerables.<\/p>\n<p>Diariamente llevamos a cabo diferentes roles: somos una misma persona pero desempe\u00f1ando distintas funciones sociales, como por ejemplo en el trabajo, en una reuni\u00f3n de amigas, en la intimidad de la familia o la pareja. Es la cultura de cada regi\u00f3n quien dicta los lineamientos sobre los cuales expresamos nuestra identidad; pero si vivimos en una cultura machista, los roles que llevan adelante las mujeres se ven te\u00f1idos por la opresi\u00f3n, la discriminaci\u00f3n, la violencia.<\/p>\n<p>Preguntarnos hoy por hoy qui\u00e9nes somos y qui\u00e9nes queremos ser no es tarea sencilla, sobre todo porque sabemos que para poder decidir libremente primero debemos batallar contra un sistema que nos delimita las posibilidades.&nbsp;<u>El Patriarcado muchas veces nos deja jugar a que somos aut\u00f3nomas y somos nosotras quienes imponemos las reglas, hasta que llega ese momento donde nos damos cuenta que seguimos plantadas en una meseta demasiado peque\u00f1a para nuestras ra\u00edces<\/u>. Todo lo dicho trasladado al mundo virtual se acrecienta.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n soy y quien quiero ser digitalmente? Ya no necesito de mi cuerpo ni de las leyes temporoespaciales; ni siquiera corro el riesgo de la inevitable muestra de aquello que no quisiera que se conozca. Por ejemplo, puedo querer ser una empleada feliz en el trabajo, pero es ineludible el hecho de que tal vez me vean un d\u00eda de mal humor o enojada. En cambio, cuando creamos un perfil en l\u00ednea decidimos qu\u00e9 facetas de nuestra vida mostrar, qu\u00e9 imagen dar de nosotras, qu\u00e9 expresiones de nuestra identidad elegimos plasmar. O eso es lo que le sucede a los varones, porque en esta virtualidad machista poder elegir realmente quien ser es un privilegio prohibido para las mujeres. Volvemos a encontrarnos con las barreras con las que nacimos: nuestra opini\u00f3n se desestima, nuestra imagen se cosifica, nuestros trabajos online son los menos remunerados, la calidad de informaci\u00f3n a la que accedemos es baja, nuestra voz es callada por machitrolls, nuestra integridad psicof\u00edsica es amenazada, entre cientos de ejemplos que podr\u00eda dar. Porque lo cierto es que existen tantas formas naturalizadas de opresi\u00f3n como machistas hay en el mundo.<\/p>\n<p>Personalmente creo que la mayor injusticia es no tener la libertad de elegir c\u00f3mo ser.&nbsp;<em>\u201cSomos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros\u201d<\/em> dec\u00eda Sartre, pero \u00bfc\u00f3mo hacemos para ser con lo que hacen de nosotras? O mejor dicho, \u00bfc\u00f3mo ser cuando ya est\u00e1 establecido lo que debemos hacer con lo que hicieron de nosotras? Romper los roles de g\u00e9nero es una lucha que aun libramos en la actualidad, con algunas victorias pero mucho terreno por conquistar.<\/p>\n<p>En el plano online ni siquiera contamos con un ej\u00e9rcito armado, estamos a merced de los machos, peleando con hashtags mientras ellos son los due\u00f1os de las redes sociales.&nbsp;<strong>Si nuestro trabajo online se basa en defendernos del Patriarcado, \u00bfen qu\u00e9 momento creamos contenido? \u00bfC\u00f3mo hacer para producir material en condiciones seguras que permiten la m\u00e1xima expresi\u00f3n de lo que queremos crear?<\/strong> Si hist\u00f3ricamente se ha heredado la incertidumbre acerca de lo que piensan \u201clas mujeres\u201d es porque nunca se nos ha escuchado, jam\u00e1s se ha valorado nuestro pensamiento ni mucho menos nuestro potencial. Hemos debido hacernos expertas en la t\u00e9cnica, sobresalir por el extra\u00f1o hecho de ser mujer y poder realizar algo mejor que un var\u00f3n. Internet no es la excepci\u00f3n. Si una persona autopercibida mujer levanta la cabeza de forma online es porque cuenta con un escudo de compa\u00f1eras que se lo permite. S\u00ed, as\u00ed, agrupadas, es hoy por hoy la \u00fanica forma de poder producir y no simplemente reproducir contenido.<\/p>\n<p>Ahora bien, cuando somos simples mortales usando por ejemplo redes sociales a diario, el panorama es a\u00fan m\u00e1s hostil.&nbsp;<strong>Tener que decidir si dar o no una opini\u00f3n, si expresar un pensamiento, si defender o no a una compa\u00f1era son algunas muestras de c\u00f3mo el Patriarcado lo ha logrado otra vez.<\/strong>&nbsp;Nos callamos\u2026 no nos es redituable el costo que se paga por unas cuantas palabras. Seguimos siendo esas seres misteriosas, sagradas, inaccesibles, mujeres de porcelana a las cuales&nbsp;<u>nos rezan, brujas o musas inspiradoras, pero NUNCA mujeres de derecho<\/u>. Internet se abri\u00f3 como una posibilidad de dar vuelta el tablero, de que al ser un mundo inexplorado e ingobernado por fin podr\u00edamos encontrar un lugar donde ser realmente.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo aparte configura la sexualidad femenina.<\/strong> Tan temida por el Patriarcado que no ha tenido mejor idea que tenerla a raya, dominarla y sofocarla a diestra y siniestra. Pero como en todas las ficciones, aparecen ciertas hero\u00ednas, mujeres que desafiaron esta forma asfixiante de vivir la innegable sexualidad. Mandaron fotos y videos, postearon im\u00e1genes deseantes, escribieron palabras que dec\u00edan de sexo, de goce, de placer. Y por ello fueron y son castigadas. El adoctrinamiento implica una difusi\u00f3n no consentida, un mensaje privado de un pene erecto, la amenaza de ser violadas y culpabilizadas por ello. El Patriarcado nos ense\u00f1a que no somos due\u00f1as de nosotras mismas, que tanto nuestro cuerpo como su proyecci\u00f3n en una imagen o la sexualidad que de nuestra identidad psicof\u00edsica se desprende, le pertenecen a \u00e9l y a todos sus hijos.<\/p>\n<p>Es llamativo observar c\u00f3mo una actitud que socialmente se ha acordado que est\u00e1 mal, cuando se trata de un var\u00f3n satisfaci\u00e9ndose a costa de una mujer, se vuelve debatible. Es como si los l\u00edmites se volvieran difusos, porque si bien sabemos que postear una foto ajena es un acto reprochable, si el contenido de la imagen es una mujer sexualizada la culpabilizamos por haberse salido de las normas impuestas por el Patriarcado. La verdad es que debi\u00e9ramos poder ejercer una sexualidad plena y segura, donde enlazarse con el otro no sea siempre con una cuota de riesgo. No es justo vivir en un sistema donde solo nos propone dos posibilidades: gozar siendo objetos y no sujetas o no gozar.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 un contenido de una mujer libre en un contexto sexual se viraliza? Porque es la novedad, es el reflejo de aquello que muchos hombres y mujeres desconocen: el placer femenino. Ser sujeta de deseo implica que tengo mucho que ver con todas las acciones que emprendo, significa haber escuchado el llamado de mi sexualidad y actuar en consonancia. Se viraliza porque como su nombre lo indica configura un virus para el sistema patriarcal. \u201cEnferma\u201d a otras mujeres de libertad, les muestra que existe una vida donde decimos las condiciones en las que gozamos, las personas con las que nos relacionamos y los orgasmos que no actuamos. Pero todo virus, cumple su ciclo y desaparece. Otra vez los anticuerpos-sexualizados-libres aparecen y fagocitan todo a su alrededor. Sin embargo, las mujeres resistimos. Y otra vez, solo unidas y organizadas somos capaces de salir a flote.<\/strong><\/p>\n<p><u>Nuestra identidad digital est\u00e1 sustentada en el derecho a la dignidad digital que como usuarias tenemos<\/u>. Ser dignas en el entorno virtual implica la posibilidad de acceder a todas y cada una de las potenciales oportunidades que \u00e9ste nos ofrece sin barrera alguna.<\/p>\n<p>Poder existir de forma digital implica que el resto de les usuaries deben respetar nuestra presencia y vincularse con nosotras de forma que no atente contra nuestra dignidad. En la vida online \u2013lamentablemente-, tambi\u00e9n debemos defender nuestra vida, aunque de forma virtual. As\u00ed es que condenamos todo acto y toda reproducci\u00f3n del mismo que atente contra nuestra existencia o que fomente modalidades de violencia contra nosotras.<\/p>\n<p>El hecho de que el espacio virtual sea considerado por muchos como nebuloso, intranscendente, superficial, no significa que efectivamente as\u00ed lo sea. Toda forma de agresi\u00f3n, independientemente de la v\u00eda por la cual se la ejecute, tiene consecuencias en ese ser v\u00edctima, la cual recepta el da\u00f1o sin poder oponer defensa.<\/p>\n<p><strong>El Patriarcado usa Internet, lo crea, lo produce, lo moldea. Pero somos las mujeres quienes sabemos las reglas, quienes portamos el poder del dolor para ver m\u00e1s all\u00e1 de lo que se nos impone. Revolucionar lo digital es llevar el feminismo a otro plano, empezar a hacer correr la voz para que muchas mas mujeres \u201cse den cuenta\u201d del sistema que nos oprime.<br>Estructurar Internet en clave feminista es armarlo con los andamios de todas las victorias que logramos en la vida offline, sold\u00e1ndolos con los principios de una vida en equidad y recubri\u00e9ndolo con la libertad de poder ser.<\/strong><\/p>\n<p>Art\u00edculo original en <a href=\"https:\/\/activismofeministadigital.org\/el-patriarcado-usa-internet\/\">https:\/\/activismofeministadigital.org\/el-patriarcado-usa-internet\/<\/a><\/p>\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luc\u00eda Mantec\u00f3n Rodriguez \u2013&nbsp;Departamento de Psicolog\u00eda (https:\/\/activismofeministadigital.org\/el-patriarcado-usa-internet\/ ) Cuando comenzamos a autopercibirnos como feministas arranca un largo camino de deconstrucci\u00f3n y reconquista de nuestro ser. 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